viernes, 15 de diciembre de 2023

CLEOPATRA ULTIMA REINA DE EGIPTO

CLEOPATRA REINA DE EGIPTO
 

Cleopatra, y con sólo nombrarla nos situamos en el Antiguo Egipto. Si nos sometemos al rigor histórico encontraremos que esa reina que se a transformado en todo un icono es exactamente Cleopatra VII.

Cleopatra, y con sólo nombrarla nos situamos en el Antiguo Egipto. Si nos sometemos al rigor histórico encontraremos que esa reina que se a transformado en todo un icono es exactamente Cleopatra VII.

Es decir que hubo seis antes que ella que llevaron tal nombre y que no contaron con la fama de esta. ¿Por qué? En parte por lo que ya dijimos al comienzo, pero también por las características que la dama ostentaba.

La séptima Cleopatra de la dinastía Lágida, la última y la más poderosa, accedió al trono el imperio a los 17 años. Como se acostumbraba en aquella cultura, se casó con su hermano Tolomeo que por entonces tenía apenas 12 años.

Era el año 51 a.C cuando Tolomeo XII Auletes padre de Cleopatra y Tolomeo, unidos en matrimonio, murió dejando el imperio a manos de sus hijos. Desde entonces ambos se enfrentaron por el poder en un lucha que terminaría ganando la joven.

Durante su reinado, Cleopatra VII intentó por todos los medios de reafirmar la independencia de Egipto ante el poderosísimo imperio Romano, pero su historia ligada a las tierras de los Césares es de una complejidad política digna de los tiempos que corren.



En principio, desterrada por su hermano Tolomeo, se valió de su poder de seducción para atraer los favores del por entonces general del ejercito romano Cayo Julio César con quién tuvo un hijo al que llamaron Cesarión.
Cuenta la leyenda que ella se presentó desnuda ante el general romano para conseguir su apoyo en la batalla por el poder que estaba librando contra sus enemigos internos. Saber si se presentó o no desnuda, es lo de menos, pues igualmente consiguió lo que buscaba: volver al trono de Egipto.

Cleopatra dio a luz a Cesarión en el 47 aC y fue a Roma donde el padre de aquella criatura había sido nombrado "Imperator". Tras el asesinato de Julio César, el ambiente político de Roma no era el ideal para que permanezca allí la joven madre y su hijo (ilegítimo para las leyes romanas).

Cleopatra volvió inmediatamente a Egipto para hacer asesinar a su hermano y asociar al trono a Cesarión.

De la morena de pelo negro son pocos los datos fehacientes que podemos brindar sobre sus dotes físicos. Aunque no así de su inteligencia política y de su capacidad de seducción, quizás basada únicamente en una desfachatez y una moral "flexible" para la época, pero sumamente efectiva para sus propositos.

En el 41 a.C cayó bajo sus encantos Marco Antonio, con quién protagonizó un verdadero romance de película. Fría y calculadora en muchos aspectos, logró que el gobernador de la parte oriental del imperio romano pusiera a su disposición las victorias obtenidas.

Fue con Marco Antonio con quien conquistó los territorios de Chipre, Fenicia, Cicilia, Arabia y parte de Judea, para el imperio egipcio.

En Roma no se veía con buenos ojos las conquistas que Marco Antonio y su reina estaban llevando a cabo. Entonces el Senado Romano le declaró la guerra a la pareja. Las tropas del Emperador César Augusto terminaron por derrotarlos en la batalla de Accio (31 aC) y Marco Antonio y Cleopatra regresaron a Alejandría donde tomaron la resolución de terminar con sus vidas.

Lista para el suicidio, la historia dice que la llamada Reina del Nilo, utilizó el veneno de un áspid (pequeña serpiente muy venenosa de las que abundaban en los desiertos de oriente).




Así terminó la vida de aquella enigmática dama que para algunos sólo fue una exótica señorita que solía bañarse en leche de cabra.

Lo cierto es que la Reina del Nilo ya sospechaba y, de hecho, ejercía el poder que una mujer desprejuiciada e inteligente (más allá de las valoraciones morales que cada uno pueda hacer del caso) tiene en sus manos cuando su objetivo es claro.

Valiéndose de su capacidad de seducción y echando el ojo sobre personajes verdaderamente influyentes para la época: la fama de Cleopatra, la séptima, llega hasta nuestros días.

Nació en Alejandría en el 69 a.C y murió en la misma ciudad en el año 31 a.C.
Tanto su vida como su muerte fueron el resultado de una existencia en donde puso todo en juego. A los 17 fue reina, se mantuvo 22 años en el poder y a los 39 ya había vivido demasiado.

Cuál habrá sido su último pensamiento antes de que el veneno mortal ejerciera su efecto definitivo, será otro de los infinitos misterios que la historia no debela ni lo hará jamás; o sí prefieren: otro de los misterios que permanecerán por siempre custodiados por el paisaje del delta del Nilo o de las arenas del desierto egipcio.

EL OJO DE HORUS



El Ojo de Horus 

El Ojo de Horus es uno de los amuletos egipcios mas representativos del Antiguo Egipcio




El ojo wedjat, udjat, udyat, ugiat, ojo de Horus,  y del mundo musulmán actual. Como talismán simboliza la salud, la prosperidad, la indestructibilidad del cuerpo y la capacidad de renacer. El wedjat, un ojo en parte humano y en parte de halcón, es el ojo de Horus, dios de los cielos, y viene a significar «la unidad o totalidad restablecida». Estos amuletos les servían no sólo contra las enfermedades sino también contra traiciones, conjuros y maldiciones enviados por los enemigos y mal de ojo.Y se usa aún hoy en muchos lugares.

El ojo de horus era uno de los más poderosos amuletos, que protegía especialmente la incisión practicada en la momia para extraer sus órganos. Al ojo de horus se le representó, desde hace miles de años, con un círculo con un punto en el centro, el mismo símbolo que representa al Sol y, por lo tanto, representa el poder de lo eterno, que no cambia con el tiempo. Por eso, este talismán ayuda a lograr una posición y estabilidad, otorgando fijeza de objetivos. Proporciona fuerza, coraje y sabiduría. Fue muy usado en collares para proteger de miradas envidiosas.


En los Textos antiguos se alude a un mito que asocia a Osiris, dios de la tierra, con su esposa Isis, con su hijo Horus y con su malvado hermano Seth, dios del desierto y asesino de Osiris. Según esa mitología, Horus, el legítimo heredero (representado con cabeza de halcón) perdió su ojo luchando contra Seth en los combates por recuperar el trono usurpado y vengar a su padre Osiris.


Seth hizo añicos el ojo de Horus pero Toth, dios de la ciencia y de la magia, encontró los trozos, los recompuso y los unió de nuevo escupiendo sobre ellos. Entonces, Horus se lo dio a comer a Osiris para que pudiese resucitar en su asimilación como dios funerario esencial.


El ojo derecho de Horus  representa al sol, origen de toda la luz, por lo que también se le llama ojo de Ra, la divinidad solar adorada como dios principal en la religión egipcia. El ojo izquierdo es un ojo nocturno, símbolo de la luna, con su mítica recomposición semejando las fases lunares. Como encarnación del sol, el wedjat derecho tenía más poderes mágicos y era más utilizado como amuleto protector. El ojo izquierdo de Horus parece estar en el origen del símbolo farmacéutico usado para encabezar las recetas, R, como una antigua invocación de la divinidad.


El interés de los egipcios por la muerte los llevó a embalsamar los cadáveres y a colocar en las tumbas numerosos objetos, pinturas e inscripciones relacionadas con la vida del difunto. El ojo sagrado utilizado en los ritos funerarios, esculpido y pintado en joyas, sarcófagos y templos era un poderoso amuleto capaz de despertar al difunto como hizo con Osiris, de alejar influencias maléficas o de actuar con significado de ofrenda.


El Ojo de Horus como medida de volumen

Las diversas partes que componen el Ojo de Horus, fueron utilizadas desde muy antiguo como sistema de numeración fraccionario en divisiones de capacidad (medidas de cereales) y extensiones agrarias.


La unidad de capacidad era el heqat (HqAt), y se empleaba para medir el trigo y la cebada fundamentalmente y equivalía a unos 4.8 litros. En mediciones más grandes, por ejemplo para almacenes, se empleaba una unidad que podríamos llamar “100 heqat cuádruples”. Cada una de las partes del Ojo de Horus era una fracción de heqat y se conocen como fracciones “Ojo de Horus”. La división era, considerando el ojo derecho.
Las cejas equivalían a 1/8, la pupila 1/4, la parte izquierda de la pupila 1/2, la parte derecha de la pupila 1/16, la parte inferior vertical bajo el ojo 1/32 y la parte inferior diagonal del ojo representaba 1/64.


El Oipe o ipet (ipt) contenía 4 heqat, es decir 19.22 litros. 5 Oipes formaban un jar (XAr)(~ 96 litros), es decir un jar eran 20 heqats (en algunos textos he visto la equivalencia a 16 heqats) y a 2/3 de codo cúbico. Una unidad común en la medida de grano era 100 oipes (20 jar). Existía además una unidad llamada Henu (hnw) que aparece en el papiro Rhind definida como 1/10 de heqat, por tanto unos 0.48 litros, empleada en la medición de perfumes normalmente, aunque parece que también se utilizó en medidas de grano. El ro (r) equivalía a 1/320 de heqat. Esta unidad se empleó sólo en medidas de grano. Cuando se medía el grano en heqats se usaban las fracciones ojo de Horus : 1/2, 1/4, 1/8, 1/16, 1/32, 1/64 y para medidas inferiores a 1/64 de heqat se empleaban mútiplos de ro, de modo que un ro contenía 5 medidas de 1/64 de heqat, y por tanto nunca se utilizaba 1/128 de heqat sino 2 1/2 ro, que era también el término empleado para designar las fracciones. Se empleaba el signo seguido del denominador de la fracción, puesto que sólo se utilizaban fracciones unitarias.

El ojo de Horus



LA ASTROLOGIA EGIPCIA

La astrología ha jugado un papel importante en la sociedad desde el principio de la civilización, e incluso quizá antes que eso. Su influencia puede ser vista en casi todo el mundo. La historia de la astrología es larga, y la creencia común es que sus orígenes se encuentran con los griegos. Sin embargo, una mirada más cercana demuestra que la astrología ya existía mucho antes, y los egipcios tenían mucho que ver con ello.


La Magia de la civilización egipcia es especial y única en el mundo. Sus conocimientos acerca del mundo de los muertos y de los misterios de los cielos hicieron de los egipcios una gran civilización.

En las cartas del Tarot se recogen todas las posibilidades de conducta, es en este sentido, un esquema de los manuales mnemotécnicos usados en la Edad Media, para ayudar a la memoria, y en ellas se intenta agrupar toda la sabiduría del Antiguo Egipto.

Las cartas muestran pautas de conducta que engloban prácticamente todas las situaciones que se pueden producir en la vida de una persona. El Tarot Egipcio como Oráculo de los Faraones proviene del Gran Libro de Thot, un papiro superviviente de azarosas y dramáticas historias. Thot, el maestro de los maestros, llegó a Egipto desde la constelación de Sirio, mediante un objeto volador, con siete sabios que le acompañaron para traer todo su saber a los pobladores del planeta Tierra.

Aquel papiro desapareció y fue quemado, pero alguien se ocupó de que no se perdiera y su copia apareció más tarde en manos de uno de los hijos de Ramsés II. Todo cuanto era posible conocer respecto al mundo, tanto visible como invisible fue resumido en setenta y ocho figuras. En ellas se recogen todas las posibilidades de conducta, es en este sentido, un esquema de los manuales mnemotécnicos usados en la Edad Media, para ayudar a la memoria intentando agrupar toda la sabiduría del Antiguo Egipto.

Las cartas muestran pautas de conducta que engloban prácticamente todas las situaciones que se pueden producir en la vida de una persona, contienen la esencia vital de todo cuanto el hombre ha podido conocer o intuir, sintetizando en símbolos las enseñanzas morales y metafísicas que el pensamiento humano ha sabido acumular a lo largo de su historia.

En la antigua cultura egipcia, cada día que nacía una persona se le bautizaba con el nombre de un Dios de acuerdo a su regencia.
La astrología egipcia es un sistema global de descripción de la realidad que analiza y clasifica los fenómenos de la naturaleza. Sus teorías son consideradas leyes cósmicas inmutables, aplicables a cualquier plano y manifestación de la vida.

Palabra de poder de cada signo:

Hijos de Bastet → Yo sé
Hijos de Selket → Yo doy
Hijos de Apep → Yo poseo
Hijos de Ptah → Yo soy
Hijos de Atum → Yo pienso
Hijos de Isis → Yo puedo
Hijos de Ra → Yo reino
Hijos de Horus → Yo analizo
Hijos de Maat → Yo amo
Hijos de Osiris → Yo deseo
Hijos de Hator → Yo veo
Hijos de Anubis → Yo uso

La situación del Sol
El único astro que realmente fascinó a los egipcios fue el Sol, debido a la regularidad de su trayecto. Los grandes sacerdotes de Héliopolis, ciudad sagrada muy antigua, enseñaban que el Dios solar Re aparecía bajo aspectos diferentes durante el transcurso del día, en analogía con las 4 edades del hombre.
El Sol de la mañana fue representado por un niño, el del mediodía por un adulto o un halcón, el Sol poniente por un viejo, y el de medianoche por la piel de Osiris en el mundo subterráneo.
Sin embargo, aunque los conocimientos astronómicos, esotéricos, artísticos y técnicos eran, sin duda, enormes, y aunque su creencia en la tanatología daba lugar a una gran elevación de pensamiento, los egipcios estaban lejos del nivel de conocimiento de los pueblos descendentes en Mesopotamia, y sólo después estos últimos tuvieron acceso a este conocimiento.
El año estaba dividido en 12 meses. A su vez, cada mes se dividía en 3 períodos de 10 días, precursores de los decanatos utilizados todavía en la astrología popular contemporánea. Su representación más antigua se encuentra en la tumba de la V dinastía (hacia el año 2000 a.C.).

LOS MISTERIOS DE LA ESFINGE


Misterios de la Esfinge de Giza





Junto con la Gran Pirámide de Giza, la Esfinge es uno de los mayores enigmas de la humanidad y el monumento antiguo más estudiado de la historia, que forma parte del complejo de Giza y es sin duda la clave para llegar a la comprensión de las civilizaciones más avanzadas del pasado.

En la exploración del misterio de la Esfinge egipcia nos encontramos con que los egipcios escribieron muy poco acerca de su construcción o significado, sin embargo, los romanos y árabes escribieron relatos sobre sus numerosas restauraciones, pero además, hay que decir que otras culturas también construyeron sus esfinges, por ejemplo la esfinge griega era una mujer con una cabeza humana, los senos y el cuerpo de un león femenino.



¿Qué teorías existen sobre la Esfinge?
Hay básicamente dos escuelas de pensamiento sobre el origen, la edad y el constructor de la Esfinge en Egipto, un grupo de egiptólogos creen que el faraón Kefrén construyó la Esfinge alrededor de 2500 aC, lo que se refiere a la 4ta dinastía, determinando que la esfinge tendría una edad estimada de 5.000 años de antigüedad, según el Dr. Zahi Hawass, Director de Giza Saqqara de la Organización de Antigüedades Egipcias como se indica en el libro de Graham Hancock “Huellas de los dioses”.
Pero la otra escuela de pensamiento no cree que los egipcios construyeron la Esfinge, sino que fue construida por una civilización más avanzada datando su antigüedad hacia el 10.000 aC. Esta escuela de pensamiento se ha mantenido durante cientos de años, pero nuevos hallazgos le dan más credibilidad, ya que recientemente, Graham Hancock, John West, Robert Bauval y otros han presentado pruebas que pueden provocar un replanteamiento del modelo utilizado para determinar quién construyó la Esfinge y la Gran Pirámide y con qué propósito.


Sus pruebas consisten básicamente dos piezas de evidencia, en primer lugar las indicaciones geológicas de la erosión de la Esfinge fue debido al agua en lugar de viento / arena por lo que es mucho más antigua que se pensaba, de acuerdo con las huellas dactilares libro de los dioses.
En segundo lugar las alineaciones astronómicas muestran que la Esfinge fue claramente un marcador equinoccial hacia el este, que identifica la posición exacta en el horizonte indicando el sol que amanece en el equinoccio de primavera (1 º día de la primavera) de acuerdo con Graham Hancock y el libro de Robert Bauval es el mensaje de la Esfinge.
Muchas de las leyendas egipcias y árabes apoyan esta postura, creen que una civilización avanzada antes de la gran inundación (era ante-diluviana) construyó estas estructuras.

EL MISTERIO DE LA ESFINGE

El material por excelencia en el Imperio Antiguo, y que nunca perdió popularidad durante la historia egipcia, fue la piedra caliza, pues era fácil de cortar. La caliza, arenisca, yeso, esteatita, serpentina y otras piedras blandas se podían trabajar con las mismas herramientas que usaban los carpinteros, las cuales eran escoplos de cobre, taladros, sierras y azuelas. Las piedras duras, como el granito, basalto, diorita, cuarcita, roca arenisca gris, alabastro y caliza endurecida, tenían que ser trabajadas con distintos métodos, sobre todo encendiendo fuegos dentro de cercos de adobe, mojando la piedra calentada y golpeando las superficies quebrantadas con bolas de dolerita, con mazos de pedernal o con guijarros duros. El trabajo se remataba puliendo la superficie con estregaderas de cuarcita y terminando la operación con polvo de cuarzo muy fino a modo de raspadorEl material por excelencia en el Imperio Antiguo, y que nunca perdió popularidad durante la historia egipcia, fue la piedra caliza, pues era fácil de cortar. La caliza, arenisca, yeso, esteatita, serpentina y otras piedras blandas se podían trabajar con las mismas herramientas que usaban los carpinteros, las cuales eran escoplos de cobre, taladros, sierras y azuelas. Las piedras duras, como el granito, basalto, diorita, cuarcita, roca arenisca gris, alabastro y caliza endurecida, tenían que ser trabajadas con distintos métodos, sobre todo encendiendo fuegos dentro de cercos de adobe, mojando la piedra calentada y golpeando las superficies quebrantadas con bolas de dolerita, con mazos de pedernal o con guijarros duros. El trabajo se remataba puliendo la superficie con estregaderas de cuarcita y terminando la operación con polvo de cuarzo muy fino a modo de raspador

Aqui en este antiguo papiro se encuentra una representacion de Escultores Egipcios trabajando  en diferentes esculturas.





LA IMAGEN DE TUTANKAMON




Cara de Tutankamon
El rostro del célebre faraón egipcio Tutankamón fue mostrado hoy en público por primera vez desde su muerte, hace unos 3 mil años.



 La momia del faraón  Tutankamón fue sacada del sarcófago donde se encontraba e introducida en una vitrina de cristal acrílico que dispone de un sistema de control de humedad y de temperatura para protegerlo de los imprevistos climáticos y de las bacterias aportadas por los visitantes a la tumba, situada en el Valle de los Reyes.

El cuerpo fue envuelto en vendas de lino, dejando sólo al descubierto el rostro, que hasta ahora solamente habían podido ver algunos expertos.

En la cámara mortuoria, de tenue luz, un grupo de trabajadores retiró la tapa dorada del sarcófago de Tutankamón e izó la caja acolchada que contenía la momia, hasta sacarla del sarcófago de piedra donde ha descansado la mayor parte del tiempo desde la temprana muerte del emperador.

Luego la trasladaron a la vitrina climatizada situada en la antecámara de la tumba y sellaron su cubierta.



Su marchito rostro se puede ver en un extremo, con su cuerpo cubierto por un paño de lino blanco y sus ennegrecidos pies sobresaliendo al otro extremo.

La cara de la momia tiene elevadas mejillas y una piel quebrada y oscurecida, con la nariz todavía intacta.

"La momia estaba amenazada con quedar reducida a polvo por el aumento de la humedad debido a los visitantes", dijo el secretario general del Consejo Superior de Antigüedades Egipcias, Zahi Hawass.

Hawass, apasionado promotor del antiguo imperio, supervisó la operación, que fue transmitida en directo por varios canales de televisión.

"El rostro de Tutankamón es diferente a la cara de cualquier rey expuesto en el Museo de El Cairo", dijo Hawass a los periodistas.

"Tenía unos dientes preciosos, y (...) como verán los turistas, un esbozo de sonrisa en la cara del chico de oro", indicó.

"Esto hará (...) que el chico de oro viva para siempre", agregó.

Centenares de turistas visitan a diario la tumba de Tutankamón, situada en el Valle de los Reyes, en la orilla oeste del Nilo a su paso por Luxor. La tumba fue descubierta por el británico Howard Carter en 1922.

 Parte de la celebridad de este faraón se debe al hallazgo de un gran tesoro en la tumba de Tutankamón. La máscara que cubría el rostro de Tutankamón pesaba 11 kilos y estaba realizada en oro macizo con incrustaciones de piedras semipreciosas.

Tutankamón fue nombrado faraón con nueve años de edad y reinó durante una década hace unos 3 mil 300 años. Fue el doceavo faraón de la dinastía 18 de Egipto.
La Muerte De Tutankamon y Su parentesco

Murió a los 19 años de edad por una herida en la pierna que se gangrenó.
Una enfermedad ósea y la malaria crónica fueron la causa de la muerte a los 19 años del faraón más famoso de la historia, Tutankamón, que además fue hijo de Akenatón y de KV35YL: no es una broma, es la denominación de la tumba de la que mañana será supuestamente desvelada como madre de Tutankamón . Así lo desvela un estudio del Consejo Superior de Antigüedades (CSA) de Egipto que se publica hoy en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) y se presenta mañana en rueda de prensa en El Cairo.







El pormenorizado estudio revela lo que se sospechaba: Tutankamón era hijo de Akenatón. Lo dicen los análisis de ADN, con lo que avalan la tesis más apoyada entre los arqueólogos. La investigación es algo más que una ostentosa puesta en escena por parte del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, es un paso importante en la historia de esta disciplina, tradicionalmente basada en rel análisis e interpretación de restos escritos, obras de arte, construcciones y contextos geopolíticos. El estudio conmocido ayer enlaza de forma poderosa la más pura ciencia con la más pura de las vocaciones, la del profesional que se deja los veranos y las uñas rascando capas de polvo en busca de no sabe nunca qué. Esta investigación del CSA ha durado más de dos años y este miércoles se presenta ante la prensa internacional en el Museo Egipcio de El Cairo.


Imagen de Tutankamon


Durante muchos años se creyó que Tutankamón había sido asesinado de un golpe en la nuca, aunque un estudio de la momia realizado por expertos internacionales rechazaron esta teoría en 2005

LOS TESORES DE TUTANKAMON







    Tumba de Tutankamon

Era el año 1907 y, gracias a la financiación de Carnarvon, Carter pudo reemprender de nuevo su gran sueño, encontrar la tumba de Tutankhamon.
Las excavaciones fueron largas y laboriosas y en más de una ocasión la falta de resultados estuvo a punto de acabar con la idílica búsqueda. Carter necesitó quince años para poder enviar aquel mítico cablegrama a Carnarvon, que en aquel momento se encontraba en Inglaterra y el que decía, el 4 de noviembre de 1922: Finalmente hecho espléndido descubrimiento en el Valle; magnífica tumba con sellos intactos. Se requiere su inmediata vuelta. Felicitaciones


  Howard Carter había descubierto unas escaleras que bajaban hasta una puerta cerrada con los sellos del faraón niño.
Por fin su sueño se iba a ver cumplido. En unas semanas llegó Carnarvon junto con su hija, lady Evelyn. Fue entonces cuando practicaron un agujero en la puerta y pudieron ver lo que había al otro lado.






                            ENTRADA A LA TUMBA DE TUTANKAMON







Tras la puerta se encontraba un auténtico y verdadero museo colmado de objetos, amontonados unos sobre otros en número infinito; jacintos dorados, estatuas de aspecto real, joyeros pintados y taraceados, vasos de alabastro,


tabernáculos negros, mazos de flores y hojas, lechos, sillas magníficamente talladas, un trono de oro tallado y muchas, muchas otras cosas.


Mascara de Tutankamon



Pero ni rastró de ningún sarcófago. Se trataba de una antecámara en la que hubo que clasificar, dibujar y fotografías todos los objetos antes de poder transportarlos al laboratorio y poder continuar con la búsqueda del sarcófago. Hacia finales de febrero de 1923, casi todo el material había sido ya transportado y la comitiva se concentró en una nueva puerta amurallada detrás de la cual esperaban encontrar al faraón.



HOWARD CARTER ANTE EL SARCOFAGO DE TUTAKAMON
TESOROS DE TUTANKAMON


Primera foto tomada en la tumba de Tutankamon



Howard Carter Triunfos y Tesoros

BIOGRAFIA SOBRE EL LIBRO DE LOS MUERTOS


EL LIBRO DE LOS MUERTOS EGIPCIO






El Libro de los Muertos


El “Libro de los Muertos” demuestra, sin duda alguna, que los egipcios creían en un “Juicio Final” y que, el futuro del alma de un hombre, en el otro mundo, dependía de la vida que había llevado sobre la tierra.
El alma de los transgresores de la ley se aniquilaba y el alma de los justos entraba en la vida eterna.
Los Tasadores de Osiris, incorruptos, estrictamente justos e imparciales, pesaban el corazón de los hombres en la “Gran Balanza” de la verdad y la decisión final de Osiris concordaba con la opinión de Thot, personificación de la justicia eterna y Maat, la verdad. El pesaje de los corazones era muy importante y siempre se incluía una viñeta de la escena del Juicio en los papiros donde estaba escrito el “Libro de los Muertos”.


Los Textos de las pirámides están considerados como el conjunto más antiguo de escritos religiosos de la historia de la civilización.
El objeto de este “libro” era permitir al difunto salvar los peligros que se le presentaban después de la muerte, instruyéndolo en las palabras que le permitían ingresar a los diversos estados del inframundo, le aseguraba la protección de los dioses y proclamaba asimismo su identidad con muchos de ellos.
Estos textos se les conoce como “Textos de las Pirámides” y están escritos enteramente en jeroglíficos y muchos de sus “Capítulos “ son copias de una colección más antigua, por lo que no se pude precisar su origen, edad y autor. Pero podemos suponer que los Capítulos copiados en las paredes de las tumbas de los reyes mencionados, en esencia, representan las creencias de los egipcios de tales dinastías con respecto a los muertos y, la continuidad del pensamiento religioso entre las clases más altas de Egipto.

 Qué contiene el libro egipcio de los muertos

El Libro de los Muertos Egipcio es una colección de textos de innovaciones, conjuros, oraciones, himnos, letanías y fórmulas mágicas, escritos generalmente en rollos de papiro con ilustraciones o viñetas.
Fueron colocados en las tumbas de los egipcios que podían permitirse tal lujo a partir del Imperio Nuevo. No obstante, la colección más antigua que se conoce, está inscrita en las paredes de las cámaras y corredores de las pirámides de Unas, Teti, Pepi I, Nemty-En-Saf I y Pepi II, reyes de la V y VI dinastía en Sakkara.

Etimología

La verdadera naturaleza del “Libro de los Muertos” no ha sido comprendida perfectamente. No es realmente un “Libro”, ya que libro sugiere una composición con una unidad, un escrito en “determinado tiempo” por un autor o autores.
El título le fue dado por el alemán Richard Lepsius quien en 1842 publicó el gran “Papiro de Turín” bajo el título de “Das Todtenbuch” y desde entonces lo han usado los egiptólogos. El título por el cual era conocido por los antiguos egipcios era: “Manifestado en la luz”, “La manifestación del día”, “La manifestación de la luz”.
Sin embargo, “Per t er hru”, como se conocía en escritura jeroglífica es probable que haya tenido un significado especial para los egipcios, y que no se haya traducido correctamente a los idiomas modernos; pero existe otra versión que es una idea que puede expresar todo el trabajo y que es: “Capítulos para perfeccionar el Ka” o “Capítulos de salir al día”.
Se dice también que el título de “Libro de los Muertos” procede del nombre que los profanadores de las tumbas dieron a los papiros con inscripciones que hallaron junto a las momias: “Kitab al-Mayitun”, en árabe, que significa “Libro del difunto”.

Creencias funerarias egipcias



Aunque este Libro nos da una idea de la religión entre los egipcios y sus creencias funerarias, no es un conjunto de dogmas o revelaciones para los creyentes. El Ka era una parte importante, y aparentemente eterna, del hombre.
Por el significado de la palabra se le puede definir como: “un resplandor” o “un espíritu-alma traslúcido”. A menudo se le ha traducido como: “el brillante”, “glorioso”, “inteligente” o calificativos semejantes; pero su verdadero significado es el de “escena divina”.
En los “Textos de las Pirámides”, encontramos que el Ka de los dioses estaba en el cielo y hacia allá se dirigía el Ka del hombre tan pronto como el cuerpo moría.

Secciones y capítulos  del libro



Papiro de Ani
Los antiguos egipcios conservaron los rasgos más notables de su religión, compleja en extremo, pero no abandonaron sus viejas ideas, dioses y mitos. Aún cuando adoptaran a otros, al contrario, trataron de alguna manera de reconciliarlos y armonizarlos.
En épocas diferentes, los sacerdotes de cada uno de los principales centros de culto: Heliópolis, Menfis, Tebas y Hermópolis, trataron de poner algún orden a las creencias. Las selecciones del “Libro de los Muertos” contenidas en los papiros de Ani, Hunefer y Anhai, reflejan la confusión de los Capítulos. El número total de los Capítulos hasta ahora conocidos es de ciento noventa y su extensión es muy desigual aunque no existe un solo papiro que los contenga a todos.
El Libro consta de aproximadamente 200 capítulos o sortilegios.
Algunos de estos capítulos son derivados directamente de los “Textos de las Pirámides”, algunos son versiones de los Capítulos hallados entre los textos del Imperio Medio y el resto son de origen Tebano. De hecho, la palabra “Capítulo”, aplicada al trabajo de los escribas, no sería correcta, ya que sugiere unidad y coherencia, quizá sería más apropiado llamarles “Invocaciones” o “Hechizos mágicos”.
La versión más conocida y más completa es el Papiro de Ani, un texto compuesto por 3 capas de hojas de papiro pegadas entre si y dividido en 6 secciones con una longitud entre 1.5 y 8 metros cada una. La longitud total del texto es de 23.6 metros. Fue adquirido por el Museo Británico en Tebas el año 1888 y actualmente está registrado con el número 10470.


 El papiro fue realizado por 3 escribas diferentes, como puede apreciarse en las diferentes grafías que en él aparecen, pero sólo uno realizó los dibujos. Originalmente es posible que no fuese encargado por Ani, un escriba de hacia el año 1300 a.C., o al menos no en su totalidad, pues su nombre aparece escrito con una escritura diferente. El papiro contiene algunos errores derivados de la falta de atención. Existe una versión electrónica del Papiro de Ani, según la traducción realizada por Sir Wallis Budge.
Otra sección impresionante es el Capítulo CXXV de la edición moderna, conocida como la “Confesión negativa”, que encierra el código moral y religioso de Osiris, el cual exigía muestras de un alto nivel moral y un carácter religioso personal exaltado, para que los solicitantes entraran en su reino. Aquí el difunto asegura cuarenta y dos veces que no ha hecho nada malo en su vida, enumerando los “actos inmorales” que no ha cometido. El difunto se identifica con el gran dios Osiris; pero a pesar de tal protección, busca los medios mágicos para combatir los peligros del Inframundo e invoca la protección de dioses menores.

¿Qué le espera al difunto en la otra vida?

-Puede ir al “Campo de paz”,
-Viajar en el cielo para vivir como las estrellas,
-Ser uno con Osiris en sus dominios en un “Mundo superior”, o
-Viajar con Ra en su barca solar o una combinación de estos estados.


No hay dos papiros que contengan los mismos Capítulos, éstos o se repiten en el mismo orden en más de un papiro, por lo tanto se puede pensar que cada persona escogía ella misma los Capítulos que deseaba. No hay dos papiros que lleven el mismo tratamiento en sus viñetas.

Evolución de los textos

El más antiguo de los textos funerarios grabados en una pirámide faraónica se encuentra en Saqqarah. Estos textos grabados sobre las paredes de los pasos interiores y las paredes de la habitación funeraria, debían ayudar a los faraones a viajar al más allá, para asegurar así la regeneración y la vida eterna del rey.


Hacia el final del tercer milenio a. c., aparecieron nuevos textos funerarios recalcando más la vida después de la muerte y la ayuda que hay que aportar al difunto para que éste encuentre su camino al más allá. Estos textos fueron inscritos dentro de los sarcófagos de altos funcionarios del Imperio Medio y comprendían más de 1000 fórmulas dando indicaciones sobre la vida bajo la tierra, en el reino de Osiris. Allí los difuntos trabajaban en los Campos de las ofrendas y de los juncos. En estos textos se nos habla por primera vez del juicio de los muertos, medio de alcanzar una vida nueva.


Los difuntos eran llevados delante de Osiris y su corazón era pesado sobre una balanza frente a una pluma que representaba a Maât, la diosa de la verdad y de la justicia. Los que eran buenos accedían a la vida nueva como espíritus transfigurados. Los que eran juzgados como malos, eran lanzados a la diosa Amémet, "la tragona", que fue representada con la parte posterior de hipopótamo, la parte anterior de león y con cabeza de cocodrilo.
Durante el Nuevo Imperio, el cuerpo entero de los textos funerarios fue llamado "Fórmula para salir al día". Lo que hoy en día se conoce como "el Libro de los muertos". Este libro contiene cerca de 190 capítulos de fórmulas mágicas y rituales, ilustradas con dibujos para asistir al difunto en su viaje hacia la eternidad.
El sentido práctico de los antiguos egipcios les llevó a confeccionar ejemplares “prefabricados” del Libro de los Muertos. En estos papiros, el texto se escribía dejando en blanco el lugar correspondiente al nombre del difunto. Posteriormente, estos huecos se rellenaban con el nombre del comprador. El precio de estos ejemplares era bastante más asequible que el de aquellos hechos por encargo.

Otras versiones del libro

Las principales versiones o revisiones de manuscritos que forman el “Libro de los Muertos” son:
1. La “Versión Heliopolitana”
recopilada por los sacerdotes de On (Heliópolis) basada en una serie de textos que se han perdido. Los “Textos de las Pirámides” que no proporcionan ninguna información acerca de su autor o autores. Representa un sistema de Teología promulgada por los sacerdotes de Ra, el Dios del Sol.
Algunos Capítulos parecen estar dedicados al dios Thot y que, sin duda, pertenecen a la clase de literatura que los griegos llamaron “Hermética” y es muy cierto que fueron incluidos en la lista de los cuarenta y dos trabajos que según Clemente de Alejandría constituyen los libros sagrados de los egipcios, por lo que parece estar bien fundamentada ya que los griegos llamaron Hermes al dios Thot a quien los egipcios designaban como “El señor de los libros divinos”, “escriba de la Compañía de los Dioses” y “Señor de la palabra divina”.
Algunos Capítulos se encuentran en las tumbas, sarcófagos, estelas y papiros de las dinastías XI, XII y XIII. Pero la esencia deriva de escritos primitivos, probablemente predinásticos.
2. La “Versión Tebana”
(Uast, la Tebas de los griegos) escrita en jeroglíficos sobre papiros, está dividida en Capítulos sin un orden determinado, sin embargo, con muy pocas excepciones, cada capítulo tiene un título y una viñeta. Aunque no todos los Capítulos están en las copias hay algunos que sin duda eran necesarios para la preservación del difunto en su tumba, y de su alma en el más allá.
Esta Versión fue usada por quien podía sufragar los gastos, desde la dinastía XVII hasta la XXI.En los “Textos de las Pirámides” eran los sacerdotes los que decían o cantaban las invocaciones, los conjuros o las diversas secciones. En la “Revisión Tebana”, los himnos y plegarias eran dichos por el difunto, en el otro mundo lo que le permitía alcanzar la perfección del alma.
3. La “Revisión Saita” (Sai)
Estuvo en uso de la dinastía XXVI hasta el final de la era Ptolemaica en Egipto, aproximadamente. En esta época se arreglaron los Capítulos en un orden definido y se hizo una revisión cuidadosa de todo el trabajo. Durante este período aparece un cierto número de Capítulos que no se encontraban en los papiros antiguos; pero que no son sino nuevas ediciones o extractos de trabajos anteriores.
En muchas copias de esta Revisión se omiten signos, palabras y aún pasajes completos, lo cual dificulta su lectura. Estos Capítulos compuestos en un período más tardío, representan ideas y creencias de carácter religioso, que eran desconocidas para los egipcios de la dinastía V y VI, y demuestran que había tenido lugar un desarrollo considerable del pensamiento religioso en las mentes de la gente, desde que fueron recopilados los “Textos de las Pirámides”.

FARAONES EGIPCIOS

FARAONES EGIPCIOS

 El  “faraón” quiere decir: “casa grande” aludiendo a la sede del gobierno, donde ejercía su autoridad inmensa, este rey. Podían acceder al cargo los hijos de faraones, nacidos de su unión con la esposa real (el faraón podía tener otras mujeres pero una sola de esa categoría). Los demás hijos o parientes solo asumían si no había un hijo de esas condiciones. Las hijas heredaban el reinado de su madre.
El faraón era coronado en su palacio, llamado Muro Blanco. Luego de 30 años reaparecía, para comenzar otro período gubernamental, pero cambiando de nombre.


El gobierno faraónico era unipersonal, acompañando un visir, su gestión de gobierno.


El faraón era el rey de Egipto, y existieron muchísimos a lo largo de toda su civilización. Estuvieron repartidos en treinta dinastías o familias reinantes, sucediéndose desde el inicio de su historia hacia el año 3100 a.C., hasta la llegada de los griegos en el año 332 a.C.
Pero no todos los faraones fueron tan famosos como Ramsés II o Tutankhamón. Algunos reyes fueron olvidados.
¿Sabéis qué significa la palabra faraón?
Es sencillo. El faraón residía en un espléndido palacio o per-aa, es decir, "casa grande". Y de ese modo se le llamaba faraón.



Títulos e insignias reales

Cuando un faraón era coronado recibía cinco nombres que componían su título formal. Se escribía dentro de un cartucho con forma ovalada. El que nosotros usamos es el quinto, aunque los egipcios empleaban el cuarto. Por ejemplo, a Tutankhamón le llamaban Nebkheprure.
Los faraones vestían muy elegantes y tras su coronación recibían varias insignias reales que usarían durante todo su reinado. Sobre el pecho cruzaban el flagelo o cetro Nejej, y el cetro Heka o cayado de pastor, símbolos que representaban al dios Osiris.
En la frente, el ureus representaba una cobra que le protegía de los enemigos. Y usaban una barba postiza que se ataban con un cordón.
En la cabeza, se colocaban diferentes tocados.
Se solía cubrir la cabeza con el nemes, un tocado con rayas azules y blancas que caía sobre los hombros.
La corona azul o jeperesh se reservaba para los días de fiesta y hacía referencia al dios sol.
La corona blanca representaba al Alto Egipto. Y la corona roja al Bajo Egipto. Las dos unidas formaban la sejemty, que representaba la unión de las Dos Tierras.
1-Corona Blanca 2-Corona Roja 3-Sejemty 4-Jeperesh 5-Nemes
1-Corona Blanca 2-Corona Roja 3-Sejemty 4-Jeperesh 5-Nemes
Sin duda, el elemento del vestuario mejor conocido de los faraones egipcios eran sus propias coronas, de las que existían numerosos ejemplos. Las más comunes y mejor conocidas son:
  • La Corona Hedjet o Corona Blanca, símbolo del Alto Egipto.
  • La Corona Desheret o Corona Roja, símbolo del Bajo Egipto.
  • La Corona Sejemty o Corona Doble, símbolo del Egipto unificado, es una superposición de las dos coronas anteriores.
  • La Corona Atef o Corona Osiriaca, presente en algunos rituales de carácter funerario. Precisamente, el culto funerario era la esfera de influencia del dios Osiris.
  • La Corona Jepresh o Corona Azul, de significado aún oscuro, pero muy utilizada a partir del Imperio Nuevo.
  • La Corona Shuty o Corona Emplumada, que con el tiempo pasó a ser utilizada por las Grandes Esposas Reales y por las Divinas Adoratrices.
  • La Corona Jemjem o Triple Atef, compuesta por tres coronas Atef y algunos complementos; parecía tener una función solar.
Y, aunque no sea propiamente una corona, no podemos olvidarnos del tocado Nemes, el famoso cubrepeluca y quizás el tocado más universal de los faraones gracias a la tumba de Tutankamón. Su comodidad y ligereza lo harían quizás la prenda favorita de los monarcas en momentos en que no fuera necesaria la presencia de las coronas, algunas de ellas realmente pesadas El poder del faraón



El faraón tenía gran poder y fortuna, pero también muchas responsabilidades. Era jefe del gobierno, jefe del ejército y jefe religioso.
Como gobernante dictaba las leyes debiendo guardar el maat (armonía y orden), manteniendo unidas las tierras de Egipto. Por eso se le llamaba "Señor de las Dos Tierras" (Alto y Bajo Egipto).
Contaba con un gran número de ministros y funcionarios para poder gobernar el país. Tenía un visir, que era una especie de presidente del gobierno, y siempre estaba junto al faraón. El resto de asistentes lo formaban los consejeros, escribas y gobernantes de las provincias o nomos, así conocidos como nomarcas.
Como jefe del ejército, los faraones eran entrenados como guerreros y dirigían el ejército egipcio en las batallas. Aprendía a manejar las armas desde niño. Practicaba el tiro con arco en las cacerías de leones por el desierto.
Como jefe religioso, tenía el deber de construir templos para hacer en ellos ofrendas a los dioses. Realizaba multitud de ceremonias para solicitar el favor de los dioses, por ejemplo, para pedir que la crecida del Nilo fuese beneficiosa y fertilizara las tierras. Contaba con la ayuda de los sacerdotes.
Dios-rey
Fue considerado como un dios viviente. Como gobernante se le igualaba al dios real Horus. A veces se le consideraba como Ra, dios del sol. Y después de su muerte se identificaba con Osiris, dios de los muertos.
La reina
Un faraón podía tener varias esposas, pero solamente una era la que reinaba junto a él. Así la reina reciba el nombre de "Gran Esposa". A veces se casaban con su propia hermana para fortalecer su acceso al trono, imitando a los
dioses que igualmente se casaban entre hermanos.

La sucesión de los faraones venía generalmente de padres a hijos.
Cetros







Cetros Faraonicos
También existían diversas variedades, cada una de ellas con una sutil función que no hacía más que remarcar el poder del faraón sobre todo el mundo civilizado. Los más frecuentes son:* El Cetro Nejej, símbolo antiquísimo del estado, tenía la forma de un flagelo o mayal. Era muy utilizado en las ceremonias, y aparece con mucha frecuencia asociado al dios Osiris.
* El Cetro Heka es el eterno acompañante del Nejej. Su función era clara: como el pastor dirige al ganado con un cayado, el faraón lo hace con el heka a todo su pueblo. El rey suele aparecer con los brazos cruzados y en cada uno de ellos porta uno de estos símbolos del poder. Reforzaba con ello varios posibles mensajes: "soy el señor de todas las tierras y rebaños de Egipto", "represento el poder temporal y espiritual". El Heka era un cetro también asociado a Osiris y con grandes poderes mágicos (la palabra Heka significa magia).
* El Cetro Sejem, utilizado tanto por reyes como por nobles, simbolizaba la fuerza y la energía mágica de su portador.
Otros Simbolos de Poder
No sólo por su corona o por su cetro era reconocido el faraón. La larga historia y la compleja organización religiosa y ritual del Antiguo Egipto permitió desarrollar decenas de vestimentas, ornamentos y tocados reales, cada uno con una función específica. Así, no podemos olvidarnos de símbolos tan importantes como:
  • La barba postiza, utilizada por los faraones en las grandes ocasiones por su identificación una vez más con Osiris, considerado el primer gran monarca egipcio, y que era representado con una gran barba similar a la que llevaban sus sucesores.
  • El Uraeus y el buitre: La Cobra, animal característico de la diosa Uadyet, patrona del Bajo Egipto. El buitre, era el animal característico de la diosa Nejbet, patrona del Alto Egipto. Así las Dos Señoras representaban la unificación de las Dos Tierras en el ser del faraón.
  • Cola de toro o de león, que remarcaba la potencia creadora del monarca.
  • Así como infinidad de tipos de collares, pendientes, cinturones, sandalias, vestiduras plisadas de lino y demás tipos de joyas que harían de la visión del faraón en toda su gloria un golpe de efecto para los modestos habitantes del Valle del Nilo.



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Faraones

Otros Faraones
Los mas destacados


                                                     Faraon Menes






MENES



Uno de los primeros reyes egipcios, considerado unificador del país y primer faraón.
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La historicidad de Menes no ha sido confirmada, a pesar de haberse realizado numerosos intentos para identificarlo con alguno de los primeros reyes de la I dinastía (Narmer ). El documento más antiguo que alude a su nombre data de la mitad del siglo XV a.C.: se trata de un escarabajo en el que aparecen los nombres de Menes, Hatshepsut y Thutmosis III Asimismo, aparece también registrado en las Listas reales (de Abidos, Saqqara y Turín).
Con Menes que provenía de Tinis, en el Alto Egipto, se inicia la dinastía Tinita, que comprenderá las primera y segunda dinastía, hasta aproximadamente el año 2686 a. C. Estos monarcas provenían de una zona donde se adoraba a un Dios Halcón, y así el halcón Horus, pasó a ser el dios protector de los faraones. Estos monarcas erigieron su sede en el Bajo Egipto, en un lugar llamado Buto, siendo Menfis la ciudad sagrada. Estaban casi homologados al Dios Horus, con los cual eran seres cuasi divinos, que adquirían con su muerte, la total divinización

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Las fuentes griegas aluden a Menes, tanto Heródoto, quien lo hace fundador de Menfis y de un templo a Ptah en tal localidad, como Diodoro, que recoge una tradición según la cual Menes habría sido salvado durante una cacería por un cocodrilo, en cuyo recuerdo habría fundado Cocodrilópolis (la antigua Shedet); Manetón , por otra parte, le adscribe nada menos que 62 años de reinado, e indica también que murió despedazado por un hipopótamo.
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De hecho, Menes fue más el prototipo ideal del faraón del Imperio nuevo que una figura con consistencia histórica.




ZOSER


Segundo rey de la III dinastía egipcia, hermano y sucesor de Nebka e hijo de la reina Nymaathap, esposa de Khasekhemuy , último rey de la II dinastía.
En sus monumentos, el rey aparece únicamente designado con su nombre Horus de Netjerikhet y con el Nebty de Netjerykhetnebty.
La identidad de Djeser con tales nombres queda demostrada por algunas inscripciones de épocas posteriores; su nombre neswt bity de Djeser, con el que ha pasado a la Historia, fue difundido a partir del Primer Período Intermedio.
Las Listas reales le designan con algunas variantes (Djeser-sa, Djeserit) y le llama Tosorthos.
De acuerdo con el Papiro de Turín, Djeser reinó durante diecinueve años (veintinueve, según Manetón); la capital de su reinado estuvo situada en Menfis.
Se dedicó a incorporar el dios Re al culto real, y además construyó templos a otros dioses en distintos lugares del país, especialmente a Horus y a Thot.
Fue enterrado en la pirámide escalonada de Saqqara (123 x 107 m; 61,20 de altura), el monumento enteramente hecho en piedra más antiguo del mundo, obra de su Visir, arquitecto y médico Imhotep , persona de gran prestigio.
En el serdab de la misma se halló una magnífica figura sedente del rey (ahora en el Museo de El Cairo), y en algunos bajorrelieves de caliza de la llamada Tumba meridional del complejo de su pirámide fue figurado realizando la carrera ceremonial de la Fiesta Sed.
Una serie de datos acerca de Djeser y de su época son cuestionados en la actualidad:
no se puede asegurar que la mastaba de Beit Khallaf, en el desierto de Guergueh, fuese su tumba, pues se halla en el Alto Egipto; la pintura rupestre del Uadi Maghara, en el Sinaí, lo que demostraría la presencia egipcia en tal zona, no es una prueba concluyente de tal presencia.
Djeser no fue, evidentemente, el descubridor de la arquitectura, a pesar de lo dicho por Manetón al hablar de este rey; y también es cuestionada la llamada Estela del hambre, de la isla de Sehel, en la primera catarata, en la que aparece Djeser poniendo fin a tal calamidad, por considerarla una falsificación o extrapolación de la época de Ptolomeo V Epífanes (187 a.C.).
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Djeser, de quien se conserva un pie de su momia en el Museo de El Cairo, fue sucedido en el trono por el Horus Sekhemkhet, rey Djeser-Teti.




KEOPS


Segundo rey de la IV dinastía egipcia, hijo de Esnefru , a quien sucedió, ya con cuarenta años, en el trono, y de la reina Heteferes I .
De sus esposas se conocen tres: Henutsen y Nefertkau, hijas de Esnefru, y Meritities I .
Entre sus hijos, de los que se conocen más de doce, hay que citar a Kauab, Redjedef (luego rey Djedefre ), Rekheif (posteriormente Khefrén), Hordjedef, Baefre , Khuifukhaief y Minkhaief.
Entre sus hijas, a Heteferes II , esposa de Kauab, y a Meresankh II .
Algunos también creen que fue hija suya la princesa Khamerernebty I , tenida de una esposa cuyo nombre se ignora.
El nombre Khéops es la forma grequizada dada por Heródoto al nombre Khufu -un hipocorístico del nombre personal del rey, Khnum-khufuy-; sin embargo, Manetón le llama Suphis, y su nombre Horus fue el de Medjdu.
En realidad, se sabe muy poco del reinado y gobierno de este rey, que según el Papiro real de Turín gobernaría 23 años (50 según Heródoto y 63 según Manetón).
Unas breves referencias en los Anales de la Piedra de Palermo (fragmento de El Cairo) aluden a la crecida del Nilo durante su reinado y a la fabricación y consagración de dos estatuas reales (una de ellas de más de 7 m de altura); sin embargo, sólo ha llegado hasta nosotros una minúscula estatua (7,5 cm de altura) de tal rey, tallada en marfil, hallada en Abidos y que hoy se guarda en el Museo egipcio de El Cairo.
Por dos bajorrelieves rupestres en el Uadi Maghara, en el Sinaí, que recogen su figura, su cartucho y su protocolo real, se deduce la presencia egipcia en tal zona en búsqueda de cobre y de las piedras preciosas de sus minas; asimismo, una estela en diorita con su nombre, localizada en las canteras del desierto de Tochka, en Nubia, y objetos arqueológicos hallados en distintos puntos de Fenicia (Nahr Ibrahim, Biblos) y en Ebla (Siria) demuestran las relaciones comerciales mantenidas con tales enclaves.
La imagen histórica de Khéops fue distorsionada por el Papiro Westcar (cuento del mago Djedi) y sobre todo por Heródoto, que lo pinta como un sanguinario tirano, que cerró templos, redujo la población a trabajos forzados y obligó a prostituirse a su hija.
La realidad es que Khéops, a quien se atribuyen escritos herméticos, edificó templos en distintos lugares (Dendera, Bubastis, Coptos, Menfis) y que fue venerado por el pueblo egipcio hasta la época romana y tenido, en fin, por un rey popular.
Su obra material más significativa fue sin duda su famosa pirámide, levantada en Gizeh, y considerada como una de las siete maravillas de la Antigüedad y de todos los tiempos, de 146 m de altura, construida en tan sólo 20 años (Heródoto).
Junto a ella se establecieron una serie subsidiaria de mastabas, pertenecientes a la familia real y a altos funcionarios.
En las excavaciones de 1954 se hallaron, en el lado sur de dicha pirámide, dos fosas rectangulares: en una de ellas se encontró desmontado un barco funerario de unos 50 m de longitud (hoy expuesto en un museo in situ), que ha constituido un importante elemento arqueológico para el análisis de las creencias funerarias egipcias.
De la construcción de la pirámide de Khéops los egiptólogos han deducido algunos hechos históricos en relación con la problemática de la esclavitud y de la organización del trabajo.
El rey Khéops fue sucedido por su hijo Djedefre.



KEFREN


Cuarto rey de la IV dinastía egipcia, hijo de Khéops y nieto de Esnefru .
Probablemente, subió al trono después de apartar del mismo a los hijos de su antecesor y hermanastro, Djedefre , y se mantuvo en él unos 26 años con el nombre neswt bity de Rekhayef o Khaefre (de ahí el Chephren de Heródoto) y con el nombre Horus de Userib.
Manetón , que le llama Suphis, le asignó 66 años de gobierno, cifra a todas luces exagerada .
Al igual que sucede con otros reyes de esta famosa dinastía, se desconocen los acontecimientos de su reinado, pues nada de él se ha conservado en la Piedra de Palermo, si bien por testimonios indirectos se sabe que continuó controlando Nubia y los oasis de los desiertos.
La prosperidad económica de su reinado se hace patente en la gran cantidad de inscripciones que de Khefrén han llegado y en la política de construcciones que emprendió.
Su esposa principal fue Khamerernebty I , y tuvo también luego a Meresankh II o Meresankh III como esposa secundaria.
Entre sus hijos hay que citar a Micerino , Nikaure, Sekhemkare y a la princesa Khamerernebty II, que se casaría luego con Micerino.
Khefrén se denominó a sí mismo, además de los títulos Horus, Nebty y nebw, con el de "Hijo de Re" (Sa Ra), haciéndose llamar Kha.f-Ra ("Ra-cuando-se-levanta"), con lo cual el culto al sol adquirió aún mayor importancia durante su reinado, convirtiéndose sus funcionarios en verdaderos sacerdotes.
Además de la serie de templos que ordenó construir por todo el país, en Gizeh levantó un magnífico templo a la Esfinge (león yaciente androcéfalo), imagen del dios sol y también del propio rey encarnado en tal divinidad (Horemakhet); ésta se comenzó a esculpir en la roca natural ya durante el reinado de su padre Khéops.
Asimismo, levantó la segunda gran pirámide, de 143 m de altura, y sus correspondientes templos, Alto y Bajo, al norte de la necrópolis menfita.
De las más de cien estatuas que de Khefrén se labraron para sus tres templos de Gizeh, tan sólo ha llegado intacta una.
Se trata de la celebérrima, realizada en diorita, que lo presenta sentado con la figura de un halcón detrás de su cabeza, a modo de protección (1,68 m de altura), conservada hoy en el Museo egipcio de El Cairo.
De otros lugares egipcios sí han llegado otras estatuas intactas, caso por ejemplo de la estatuilla en alabastro (77 cm de altura) de Menfis.
Existen serios problemas para averiguar quién le sucedió en el trono, pues el Papiro real de Turín presenta una laguna tras el sucesor de Khefrén, laguna que ocuparía probablemente el rey Baefre .
Según un graffiti de la XII dinastía, existente en el Uadi Hammamat, tras Khefrén gobernarían sus hermanos Hordjedef y Baefre.
Micerino fue también hijo, como se dijo, de Khefrén y de su esposa Khamerernebty I, pero no le sucedió directamente.



MICERINO


Rey de la IV dinastía egipcia, hijo de Khefrén y de su esposa Khamerernebty I.
Tras los gobiernos de sus tíos Hordjedef y Baefre , subió al trono Micerino (en egipcio Menkaure), que tuvo por nombre Horus el de Kakhet. Manetón le llama Mencheres y le asigna 63 años de reinado, cifra totalmente exagerada; Heródoto, por su parte, le denomina Mykerinos, haciéndole hijo de Khéops y considerándole un rey justo y benévolo.
De su reinado se saben en realidad pocas cosas: presencia egipcia en Nubia por la impronta de sellos hallados con el nombre de Micerino, devolución al clero de algunas prerrogativas y construcción de templos.
Es de gran interés su pirámide, la más pequeña de las tres de Gizeh (108 m de lado por 66 de altura), en cuya cámara sepulcral fue hallado el sarcófago de basalto y restos de su momia (luego perdidos en un naufragio, probablemente en aguas españolas).
Sus templos funerarios han proporcionado más de 40 estatuas diferentes de Micerino, entre ellas las cuatro hermosas tríadas en donde aparece el rey entre diosas (tres ejemplares en el Museo de El Cairo y uno en el de Boston) o la pieza que le representa de pie junto a su esposa y hermana Khamerernebty II, hoy en el Museo de Boston. El nombre de Micerino está perdido en el Papiro real de Turín, aunque le asigna este documento un reinado de 18 años.

Fue sucedido por uno de sus hijos, llamado Shepseskaf , dado que el hijo mayor, el príncipe Khuenre, había fallecido antes que Micerino.



USERKAF


Primer rey de la V dinastía egipcia, hijo de un personaje desconocido (tal vez sacerdote de Heliópolis) y de Neferhetepes, hija de Djedefre , y por tanto descendiente de una rama colateral de Khéops .
Si se acepta lo narrado en el Papiro Westcar (hoy atesorado en el Museo de Berlín), con serias reservas por parte de algunos egiptólogos, su madre habría sido una tal Redjedet, esposa de un gran sacerdote. Acerca de la figura de Khentkaus , posible y supuesta hija de Micerino , que unos hacen madre de Userkaf y otros su esposa, existen serios problemas de índole familiar y ubicación exacta entre la IV y V dinastías.
El reinado de Userkaf fue de corta duración según el Papiro real de Turín, que únicamente le asigna siete años de gobierno.
Sin embargo, , que le llama Usercheres, le atribuye 28.
Userkaf continuó con la política de presencia egipcia en Nubia, según se deduce de la impronta de sellos de barro hallados en Buhen, y con las relaciones comerciales con el mundo egeo (vaso de la isla Citera, hoy en el Museo de Atenas).
La Piedra de Palermo le asigna la realización de tres censos, lo que estaría de acuerdo con la duración de su reinado.
Desde el punto de vista religioso, la actuación del rey se caracterizó por el abandono de la doctrina menfita y por el continuado culto que recibió el dios Re, al cual le fueron donadas muchísimas tierras y edificados diferentes templos solares -los textos hablan de seis-, que venían a aportar una nueva configuración arquitectónica, y en los cuales lo más significativo era el obelisco, que simbolizaba la piedra Ben-ben, esto es, los rayos del sol.
Uno de ellos lo edificó Userkaf en Abu Ghurob, siguiendo en parte los planos del templo de Re-Atum de Heliópolis.
Además del culto solar también favoreció el culto a la diosa Hathor, otorgando tierras a sus templos, y vigilando su estado.
Procuró que la justicia reinara en el país (no en balde su nombre Horus fue el de Irymaat) y que sus súbditos fueran correctamente administrados.
Su pirámide, de muy modestas proporciones y en estado prácticamente ruinoso en la actualidad, la edificó en Saqqara en las cercanías del complejo funerario de Djeser .
En el templo de la misma, realzado con hermosos bajorrelieves, fue hallada la cabeza de una estatua colosal del rey, en granito rojo (hoy en el Museo egipcio de El Cairo) y otra más pequeña apareció en su templo solar.
Fue sucedido en el trono por Sahure.




AMENEMHAT I


Rey egipcio, fundador de la XII dinastía, llamado Ammenemes por Manetón .
Se ignoran quiénes fueron su padre y su madre, si bien en épocas posteriores se creyó que lo habían sido un sacerdote de nombre Sesostris y una tal Nefret, originaria de Elefantina.
En cualquier caso, tras alcanzar el cargo de Visir, pudo hacerse con el trono después de la muerte de Mentuhotep IV , pero contando con una fuerte oposición, dado que no era de estirpe real (luchas con un Intef y un tal Segerseny en Nubia, aspirantes al trono).
Por un texto, la Profecía de Neferty, redactado con posterioridad a los hechos que narraba, se anunciaba la llegada a Egipto de Ameny -es decir, Amenemhat I-, salvador del país, quien traería la prosperidad y el orden.
Ya en el poder y tras adoptar el nombre neswt bity de Sehetepibre, restableció las fronteras provinciales mediante estelas y fijó su capital en la región de Menfis, en It-tauy (actual El-Lisht), en la frontera entre el Alto y el Bajo Egipto.
Asimismo, reorganizó la administración, situando junto a los nomarcas, a quienes devolvió sus prerrogativas, a unos inspectores reales.
Después de algunas expediciones a Elefantina y al Uadi Hammamat, se dedicó a la tarea de reforzar el lado oriental del delta; para ello levantó una serie de fortalezas a lo largo del Uadi Tumilat, conocidas como el "Muro del Príncipe", destinadas a impedir infiltraciones de beduinos y asiáticos.
Rey constructor, que conocemos por algunas estatuas, levantó edificios en El Fayum, Bubastis, Khatana, Tanis, Abidos, Karnak y otros enclaves, así como una pirámide en El-Lisht.
No está probado que en el año vigésimo o vigésimo primero de su reinado asociase como corregente a su hijo Senusret , el futuro Sesostris I , según se había interpretado a partir de la Estela de Intef y de algunos textos literarios.
En cualquier caso, fue entonces cuando los egipcios efectuaron incursiones militares por Palestina, Nubia y Libia.
En el año vigésimo quinto, las tropas de Amenemhat I fundaron Buhen, más allá de la segunda catarata y en el vigésimo nono se volvió a someter a los nubios de Uauat, en el transcurso de una campaña dirigida personalmente por el rey (inscripciones de El-Girgaui, cerca de Korosko).
Mientras Sesostris se hallaba combatiendo por tierras libias, se enteró de la muerte de su padre, asesinado en un complot poco antes de celebrar una Fiesta Sed.
Durante el reinado de Amenemhat I se escribieron la Kemyt o Summa y la Sátira de los oficios, obras destinadas a hacer popular el oficio de escriba.
Los últimos acontecimientos del reinado de Amenemhat I y el ascenso al trono de su hijo Sesostris I pueden seguirse en buena parte en la Enseñanza de Amenemhat, conservada en el Papiro Millingen, de la XVIII dinastía, texto en el que el rey relata a su hijo su propia muerte, así como en la Historia de Sinuhé, bello relato novelado, obras ambas que se escribieron en el reinado de su sucesor.



SESOSTRIS I


Segundo rey de la XII dinastía egipcia, hijo de Amenemhat I , por quien al parecer fue asociado al trono, permaneciendo en tal situación cerca de diez años hasta la muerte de su padre, hecho ocurrido durante una conjura palaciega en Ittauy (El-Lisht). Sesostris I, al tener conocimiento del asesinato de Amenemhat I, tuvo que regresar rápidamente a Egipto desde Libia, en donde se hallaba luchando, a fin de controlar la situación y hacerse cargo del gobierno.
Sesostris I, llamado Kheperkare como nombre de coronamiento, contó con la ayuda de visires (Antefoker, Mentuhotep , Sesostris) y nomarcas (Sarenput I , Djehutynakht, Ameny , gracias a los cuales Egipto conoció una fuerte administración centralizada y una floreciente economía.
Ello permitió al rey llevar a cabo una vasta política de construcciones por todo el país, dedicando estatuas y monumentos a sus antepasados y restaurando no pocos templos, entre ellos el de Heliópolis, lugar de culto al dios Re.
En Karnak erigió una magnífica Capilla blanca o Kiosco, que se ha conservado en muy buen estado.
Pudo guerrear en Nubia, zona a la que había acudido en búsqueda de oro, controlando el territorio hasta la tercera catarata y manteniendo relaciones económicas con Kerma, sin olvidar la construcción de diferentes guarniciones en tal zona. Con Palestina y Siria entabló relaciones tranquilas, aunque se conoce alguna que otra campaña militar, como la llevada a cabo por el general Nesu-Montu , lo que le permitió continuar con la explotación de canteras (Uadi Hammamat, Uadi el-Hudi) y minas, especialmente la de turquesas de Sera el-Khadim (Sinaí) y los contactos comerciales y pacíficos con Punt, Biblos, Ugarit y mundo egeo.
Diferentes textos literarios -con claro contenido histórico- permiten conocer no pocos detalles del largo reinado de Sesostris I, considerado por la posteridad como un gran gobernante e incluso como divinidad; entre ellos se encuentra la Enseñanza de Amenemhat I, redactada por el escriba Khety y luego copiada muchas veces, y sobre todo la Historia de Sinuhé, en la que se narran los hechos de tal personaje, que quizás pudo haber conocido a los culpables de la muerte de Amenemhat I. Sesostris I, que celebró una Fiesta Sed, se hizo construir una pirámide en El-Lisht (106 m de lado por 61 de altura), rodeada de mastabas y pequeñas pirámides para familiares y personajes ilustres. De Sesostris I nos ha llegado una variada iconografía presente en sus magníficas estatuas, algunas de talla colosal.
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Su esposa principal fue Neferu y su hijo heredero Amenemhat II cuando murio.



SESOSTRIS III


Quinto rey de la XII dinastía egipcia, hijo de la reina Khenemet-nefer-hedjet y de Sesostris II , quien al parecer lo asoció como corregente, aunque esta particularidad no ha sido probada.
Con este faraón, cuyo número de años de reinado no se conoce con exactitud (hoy se evalúa en unos 36 y no en 48 como supuso Manetón ), Egipto llegó en el Imperio medio a su máximo apogeo en todos los órdenes. Sesostris III, cuyo nombre de coronamiento (neswt bity) fue el de Khakaure, continuó con la política de reorganización administrativa, intentando controlar a los grandes personajes locales, para lo cual no dudó en suprimir el cargo de nomarca, manteniendo al parecer a uno solo de ellos, a Uhka II de Anteópolis.
El país fue colocado bajo el control de un Visir con mando sobre tres ministerios (uaret), situados en el Bajo, Medio y Alto Egipto.
Esta reforma, hoy cuestionada por algunos egiptólogos, provocó la aparición de un nuevo funcionariado que controlaba todas las ramas de la administración.
Gracias a los textos de execración, los existentes en estatuas y escarabeos, hallados en Egipto, Sudán (Mirgissa), Palestina y Siria, se puede determinar el programa asiático de Sesostris III, que se caracterizó por su militarismo y afanes de conquista.
El rey en persona participó en la toma de Siquem (Palestina), según se sabe por el texto autobiográfico de la estela de un tal Khusobek.
Asimismo, en Nubia desplegó una gran actividad militar, que se tradujo en su conquista absoluta y en la colonización total de la zona.
Se conocen metódicas campañas, llevadas a cabo en los años octavo, décimo, décimo sexto y décimo nono de su reinado, quizás para controlar las rutas del oro o, mejor, para evitar el movimiento de pueblos nubios en vías de expansión (cultura de Kerma).
Para penetrar en el país hubo de limpiar y acondicionar una serie de canales, que le permitieron conducir su flota por aquellos parajes.
Luego construyó una cadena de ocho fortalezas entre Semna y Buhen, prohibiendo a sus habitantes cruzar hacia el norte y traspasar las fronteras egipcias (Estelas fronterizas).
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A pesar de estas medidas represivas, Sesostris III, que promovió el culto de Montu sobre todo en Medamut, y el de Heryshef, fue creído un dios y se le tributó culto (también en Nubia) que incluso pervivió hasta el Imperio nuevo. Su política constructiva fue poco importante en el norte del país; no así en el Alto Egipto, en donde se han hallado multitud de templos (de Medamut por ejemplo), estatuas (los "retratos" de Sesostris III), estelas (Abidos y Elefantina), esfinges y relieves (uno de ellos lo figura celebrando una Fiesta Sed).
Sus esposas principales fueron las reinas Khenemet-nefer-hedjet (de igual nombre que la madre del rey) y Nefret-henut.
Su heredero fue su hijo y primogénito Amenemhat III .
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Sesostris III se hizo construir un grandioso cenotafio en Abidos y una pirámide de ladrillos en Dahshur.





AMENEMHAT III


Sexto rey de la XII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Sesostris III .
Con Amenemhat III, que tomó como nombre neswt bity el de Nymaatre, el Egipto del Imperio medio alcanzó el período de mayor prosperidad económica, con un país bien administrado, con los nomarcas y la nobleza obediente y con el reconocimiento del extranjero.
Tras finalizar algunos proyectos constructivos de su padre (defensas de Semna y Kumma), pudo dedicarse a planes agrícolas de gran alcance, como el que practicó en El Fayum, recuperando en sus cercanías grandes superficies para el cultivo.
Su largo reinado -unos 46 años- le permitió efectuar como mínimo veintiuna expediciones al Sinaí en busca de metales y de otros productos, según se sabe por más de 60 inscripciones allí dejadas, lo que complementó aún más la riqueza de Egipto.
También se efectuaron expediciones a las canteras del Uadi Hammamat, Assuán y Toshka, y continuó la extracción de piedras en Tura. Amenemhat III efectuó significativas obras constructivas (ampliación del templo de Sobek en Shedet [Cocodrilópolis] y del templo de Hathor en Serabit el-Khadim, en el Sinaí; templo de Sobek-Renenutet en Medinet-Maadi; templo de Kuban en Nubia).
Sin embargo, la más fastuosa fue el templo funerario, con su palacio anejo, que levantó en Hawara, conocido como Laberinto y descrito con palabras de admiración por Heródoto, Diodoro y Estrabón.
Se hizo construir dos pirámides, una en Dashur y otra en Hawara, en donde fue enterrado, así como un cenotafio a modo de mastaba en Abidos.
Fue sucedido por su hijo Amenemhat IV , quien había actuado como corregente durante algunos años.
Entre sus esposas hay que citar a Aat, a otra de nombre desconocido, y a Hetepti, madre del citado Amenemhat IV, que fue enterrada en Dashur. Amenemhat III, que había celebrado una Fiesta Sed, fue deificado a su muerte con el nombre de Lamares (así le llama también Manetón y con él recibió culto en el área de El Fayum. De Amenemhat III se conocen algunas estatuas, austeras pero originales, caso de la Esfinge granítica con su rostro (Museo de El Cairo), la Cabeza de Copenhague o la pequeña Cabeza (10 cm de altura) del Museo Egipcio del Vaticano.



AHMOSIS I


Fundador de la XVIII dinastía egipcia, llamado Amosis por Manetón . Fue el hijo menor quizás de Seqenenre Taa y de Ahhotep II y nieto de Tetisheri .
Se sabe que casó con su hermana Ahmose Nefertari , mujer que llegó a ser Segunda Profeta de Amón , y que tuvo como hijos a Ahmose, que murió muy joven y a Amenofis I , su sucesor en el trono.
Su hija fue Meryt-Amón I, hermana y esposa del precitado Amenofis I.
Sin haber cumplido todavía los diez años, Ahmose I sucedió en el trono a su hermano Kamose , y permaneció en el mismo 25 años y cuatro meses.
A él se debió la expulsión definitiva de los hicsos, a quienes tomó su capital, Avaris, persiguiéndolos hasta Sharuhen, en Palestina, e incluso hasta las cercanías del río Éufrates.
Luego, se volvió hacia Nubia, en donde llevó a cabo algunas acciones militares, sofocando algunas rebeliones (sobre todo las de Aaty y de Teti-an) en la zona de las cataratas.
Tras organizar la zona de Nubia emprendió diversas reformas administrativas de las que no se dispone de información detallada, así como una política de restauración de templos (inscripciones de Maasara), sobre todo en Buhen, Hermonthis, Abidos y Tebas, su capital imperial.
Durante su gobierno destacaron algunas personalidades, entre ellas, los militares Ahmose , hijo de Abana, Ahmose Pennekhbet y Neshi, así como los grandes sacerdotes de Amón, Djeuty y Minmentju.
Se desconoce la tumba de Ahmose I, pero no su momia, que fue hallada en el "escondrijo" de Deir el-Bahari.
Algunos relieves (Estela de Abidos), dos estatuas y un ushebti (éste en el Museo Británico) permiten conocer los rasgos físicos del rey.
Flavio Josefo , refiriéndose a Manetón, situó en el reinado de Ahmose I la salida de los judíos (Éxodo) de Egipto, guiados por Moisés 



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AMENOFIS I


Segundo rey de la XVIII dinastía egipcia, llamado Amenofis por Manetón.
Hijo y sucesor de Ahmose I y de su esposa y hermana Ahmose Nefertari , conoció un reinado en líneas generales muy pacífico.
Nombrado rey a los diez años y con el nombre de coronación de Djeserkare, prosiguió con la política de su padre.
Efectuó una primera campaña por Nubia en el segundo año de reinado y otra en el octavo, alcanzando Tombos, muy al sur de la segunda catarata -e incluso la lejana región de Kari-, expediciones que conocemos por las biografías de Ahmose , hijo de Abana, y de Ahmose Pennekhbet, así como por las inscripciones de los virreyes de Nubia (inscripción de Turi).
Efectuó sendas expediciones contra los libios y contra los asiáticos, llegando incluso al río Éufrates, en donde puso cerco a Karkemish.
No fueron expediciones de conquista, sino más bien rápidos ataques centrados en la obtención del botín. Amenofis I realizó numerosas construcciones por el Alto Egipto:
levantó en Tebas un magnífico templo a Amón y finalizó en Abidos algunas de las obras iniciadas por su padre.
En su reinado se redactó el Papiro Ebers, de contenido médico, así como el texto funerario conocido como Libro de la Amduat.
Su hermana y al tiempo esposa Meryt-Amón tuvo gran importancia política, lo mismo que una princesa llamada Ahmose, que tal vez fue designada heredera cuando murió el hijo de Amenofis I, Amenemhat.
Tal princesa casó con Thutmosis I , quien heredó el trono como faraón.
A la muerte de Amenofis I (contaba apenas 30 años), el rey, junto con su madre, recibió culto funerario en Tebas, que se prolongó hasta la Época Baja.
Su tumba no ha sido todavía identificada, si bien para algunos egiptólogos estuvo situada en Dra Abu el-Naga; su capilla funeraria se situaría no lejos de la de su madre.
Su momia fue hallada en el "escondrijo" de Deir el-Bahari. De Amenofis I han llegado diferentes estatuas, conociéndose así una variada iconografía.



TUTMOSIS I (Thutmose o Thutmosis I)



Tercer rey de la XVIII dinastía egipcia, tal vez hijo ilegítimo de Amenofis I y de una princesa llamada Seniseneb. Ninguna documentación indica que Thutmosis I fuese hijo del citado Amenofis I, con quien probablemente ejerció la corregencia del país antes de ser faraón, título y poder que alcanzó gracias a su matrimonio con su probable hermanastra Ahmose , heredera directa de la corona, evento que anunció a funcionarios mediante un documento a modo de circular, del que ha llegado un ejemplar procedente de Nubia (Uadi Halfa) remitido al gobernador Turi, que luego fue copiado otras veces.
Thutmosis I, que tomó como nombre de coronación el de Aakheperkare, comenzó su reinado con una campaña contra Nubia, alcanzando Tombos, cerca de la tercera catarata (Estela de Tombos), en donde levantó una fortaleza, según sabemos por algunas biografías de personajes de su época (Ahmose , hijo de Abana, y Ahmose Pennekhbet ).
Ante una sublevación de Kush, marchó contra sus habitantes y logró hacer prisionero a su rey, tras lo cual dejó una Estela fronteriza en Kurgus. La civilización de Kerma desapareció debido a aquella incursión. En Asia atacó Retenu (Canaán y Naharina (Mitanni ), erigiendo también a orillas del Éufrates una Estela fronteriza; a su vuelta, se dedicó a la caza de elefantes en el país de Niy, lugar desconocido, pero a situar en la zona de Siria. Pudo luego dedicarse a la administración de su reino haciendo de Menfis su segunda capital.
Realizó también numerosas construcciones en Karnak (en donde inició el templo de Amón ), en Abidos, Medinet Habu, Gizeh y otros lugares.
Su repentina muerte provocó una seria crisis dinástica, puesto que sus dos hijos (Amenmosis y Uadjmosis ), tenidos de una de sus concubinas, Mutneferet, habían fallecido con anterioridad .
Sería una de sus hijas, Hatshepsut , quien casada con su hermanastro Thutmosis II (que fue hijo de Thutmosis I y de su concubina Mutneferet) le transmitiera a éste los derechos de la corona.
Thutmosis I fue el primer rey en construir su tumba en el Valle de los Reyes.
Del mismo han llegado pocas esculturas, siendo la más remarcable una conservada en el Museo de Turín. El faraón Thutmosis I recibió culto póstumo.




AMENOFIS II (Amenhotep II)


Séptimo rey de la XVIII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Thutmosis III y de la reina Hatshepsut II Merytre. Amenofis II, que había sido asociado por su padre al trono (esta corregencia es muy discutida), fue de temperamento enérgico, amante de la guerra, de la caza y en general de los ejercicios físicos violentos, experto en caballos y en el manejo del remo y del arco (Estela de la Esfinge).
En su tercer año de reinado -el poder absoluto lo alcanzó a los 18 años, tomando el nombre de Aakheperure- hubo de someter una sublevación de asiáticos (Estela de Amadah), y en el séptimo efectuó diversas campañas por Siria, en donde conquistó Edom; después de atravesar el Orontes destruyó Ugarit, sometió Qadesh y alcanzó incluso Mitanni .
Estas campañas las repitió dos años más tarde al sublevarse Retenu, obteniendo en las mismas numeroso botín y la captura de 89.600 prisioneros, entre ellos algunos millares de habiru.
Asimismo, pudo regularizar los tributos de guerra obligando a que Retenu le entregase más de 600 kg de oro y 45.000 de cobre.
De acuerdo con la Estela de Karnak, el rey se llevó a Tebas a siete jefes de Tikhesi (o Takhsy); allí, ante Amón, sacrificó personalmente a seis de ellos y al otro lo llevó a Nubia en donde también lo colgó. Ante esta demostración de fuerza, los hititas, los mitannios, los babilonios y otros reyezuelos sirios le enviaron embajadas de paz y ricos presentes, deseosos de mantener buenas relaciones. Amenofis II también demostró su poderío en Nubia, bien controlada por el Virrey y colaborador Usersatet, levantando en ella una fortaleza y dejando numerosas estelas hasta la cuarta catarata.
Rodeado de buenos colaboradores (Usersatet, ya citado, Qenamón , Sennefer , Menkheperreseneb, Amenemipet), su administración funcionó a la perfección y no dudó en entregar buenas soldadas a los militares y donaciones a los funcionarios, así como en ser flexible con el culto a muchas divinidades asiáticas (Reshef y Astarté, entre otras).
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Amenofis II amplió el templo de Karnak y erigió obeliscos, además de realizar otras construcciones en Medamud, Tod, Armant y Gizeh.
Su tumba, bellamente decorada con la totalidad de textos y algunas escenas del Libro de la Amduat, y en la que se halló su sarcófago y momia (aunque desprovista de sus joyas y amuletos), se construyó en el Valle de los Reyes. A Amenofis II le sucedió en el trono su hijo Thutmosis IV , tenido de la dama Tiaa.



AMENOFIS III (Amenhotep III)


Noveno rey de la XVIII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Thutmosis IV y de la reina Mutemuia , identificado más tarde por los griegos como Memnón.
Sus primeros años de gobierno contaron con la regencia de su madre, pues Amenofis III tenía unos diez años de edad cuando accedió al trono.
Gracias a los reinados anteriores y a sus colaboradores (Ptahmes, Aanen, User, Meryptah), el nuevo rey pudo gobernar desde Napata hasta Naharina en un ambiente de paz y de gran prosperidad económica, y pudo dedicar su atención al fomento de las Artes y de las construcciones monumentales, dirigidas en su mayoría por su arquitecto Amenhotep , hijo de Hapu.
Poco después de acceder al trono con el nombre neswt bity de Nebmaatre, efectuó una campaña contra los nubios, que dirigidos por un tal Ikheny se habían sublevado.
Más tarde todavía efectuaría otra campaña a Nubia, mandada por el Hijo real de Kush, Merymose, pero más como demostración de fuerza y de represión que como guerra de conquista (Estela de Semna).
Tras ello pudo dedicarse a su deporte favorito, la caza -en cuyo transcurso, según dice un escarabeo conmemorativo, mató 102 fieros leones- y a la diplomacia internacional (entente con los hititas, firma de tratados con Mitanni y Babilonia, tributo de Asiria).
Por necesidades políticas contrajo matrimonio con Kelu-Khepa , hija del rey de Mitanni Shuttarna II , y con Tadu-Khepa , hija del también rey mitannio Tushratta ; asimismo, dos princesas babilonias -las hijas de los reyes Kadashman-kharbe I y Kurigalzu I , y otras dos princesas más, hijas respectivamente de Tarkhundaraba de Arzawa y de Satiya de Enishasi, pasaron a su harén, según se sabe por los correspondientes escarabeos conmemorativos.
De su actividad constructora se tienen pruebas prácticamente en todo Egipto, desde el delta hasta Sudán; destaca su templo funerario, que destruiría luego Merenptah y del que quedan muy pocos vestigios (entre ellos, sus dos celebérrimos Colosos de Memnón, de más de 14 m de altura, en las cercanías de Medinet Habu); el templo de Luxor, con la magnífica columnata; el pilono occidental de Karnak; la serie de 600 estatuas de la diosa Sekhmet; los templos de Soleb y Sedeinga en Nubia; y su palacio, no lejos de Malqata, prácticamente desaparecido y en donde celebró tres Fiestas Sed en los años 30, 34 y 37 de su reinado.
Su esposa principal fue Tiyi , de gran carácter, hija de Yuya y de Tuya y que dio a Amenofis III seis hijos, entre ellos Satamón II , princesa con la cual luego se unió el rey y a la que reconoció oficialmente como su esposa, y también Isis, a quien tomó asimismo como consorte.
Otros hijos fueron Thutmosis, designado heredero y que murió, sin embargo, joven; Amenhotep (el futuro Akhenatón ) y muy probablemente Smenkhkare y Baketatón.
En el año undécimo de su reinado, según se sabe por una serie de pequeños escarabeos conmemorativos, construyó y dedicó un magnífico lago artificial para la reina Tiyi en un lugar llamado Djaruja, destinado no sólo al recreo y placer, sino también a la regulación hidráulica.
Al final de su reinado empezó a promover el culto a Atón (él se llamaba a sí mismo Iten Thehen, "el Disco solar resplandeciente"), que tanto predicamento alcanzaría con Akhenatón, su hijo y sucesor, y a quien había tomado como corregente.
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Sintiéndose enfermo, no dudó en solicitar de Tushratta de Mitanni el envío de la imagen de la diosa Shaushka de Nínive, de virtudes curativas, para remediar su salud.
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De Amenofis III han llegado diferentes estatuas que nos permiten conocer sus rasgos físicos; destacan entre ellas las Cabezas del Metropolitan Museum de Nueva York (44,5 cm de altura), del Cleveland Museum of Arts (17,3 cm de altura) y del Louvre (34 cm de altura).
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Su tumba se ubicó en el Valle de los Reyes, pero fue saqueada, aunque se salvó su momia al ser ocultada después en la tumba de Amenofis II .




AMENOFIS IV (Akhenatón o Akenatón )



Décimo rey de la XVIII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Amenofis III y de la gran esposa real Tiyi .
Muchos aspectos de la vida de Akhenatón, conocido también como Amenofis IV, nos son desconocidos.
Se supone que su padre, enfermo y anciano, le nombraría corregente en una ceremonia celebrada en Menfis.
Se coronó como rey en Karnak a la muerte de aquél, y tomó como nombre de ascenso al trono el de Nefer-kheperure Uaenre.
No se sabe con exactitud qué influencias pudo recibir de su preceptor Amenhotep , hijo de Hapu, de sus padres y de su esposa y prima Nefertiti , hija de Ay y de Tiyi II, para imponer el nuevo culto a Atón .
En cualquier caso, el clero de Amón fue perdiendo prerrogativas y bienes, e incluso sufrió persecución. Akhenatón, hacia el quinto año de su reinado, cambió su nombre de Amenhotep por el de Akhenatón (o Akhnatón), que significa "Útil para el disco", haciendo llamar a su esposa Nefer-neferu-Atón.
Luego, se retiró a una nueva ciudad que ordenó levantar y que delimitó mediante catorce Estelas de frontera; ésta estaba ubicada a medio camino entre Menfis y Tebas, y se llamó Akhetatón, "Horizonte del disco" (hoy Tell el-Amarna), y se convirtió en capital de su nuevo Estado teocrático, centrado en la figura de Atón (el Disco solar).
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Dedicado a su religión, Akhenatón, que por otra parte pudo controlar mayor poder, se despreocupó de las tareas de gobierno, iniciándose así la decadencia del país y favoreciéndose las revueltas internas y la sublevación de zonas periféricas (caso del País de Ikayta, por ejemplo).
La correspondencia hallada en Akhetatón, sin embargo, permite conocer las relaciones de Egipto con los países extranjeros y deja entrever que internacionalmente el país del Nilo continuaba con su prestigio.
No obstante, los hititas lograron que Mitanni rompiera su alianza con Egipto, y no pocos altercados aparecieron en Siria y en Fenicia (captura de Biblos por el rey de Damasco, toma de Jerusalén) en cuya solución Akhenatón no tuvo el menor interés.
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Hacia el final de su reinado (los acontecimientos se desconocen por la destrucción de documentos en época ramésida) hubo al parecer disensiones con Nefertiti, que cayó en desgracia y fue sustituida por la segunda esposa de Akhenatón, de nombre Kiya, que algunos egiptólogos identifican con Tadu-Khepa , una mitannia casada con Amenofis III.
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Unos pocos egiptólogos piensan que Nefertiti obtuvo la titulatura real y que pudo gobernar con el nombre de coronamiento de Ankh(et)kheperure.
Sea como fuere, el rey se vio obligado a asociar al trono a Smenkhkare , de quien se ignoran sus orígenes, y al que dio por esposa a su hija primogénita Meritatón.
Se ignora cómo murió Akhenatón y cómo desapareció Smenkhkare, todavía joven y que precedió en la muerte a su suegro.
Al rey le sucedió directamente la indicada reina Ankh(et)kheperure, que gobernaría unos tres años (graffiti de Pauah, en la tumba de Pairy) y a ésta Tutankhatón, casado con Ankhesenpaatón, otra de las hijas de Akhenatón (quienes serían rebautizados como Tutankhamón y Ankhesenamón).
Algunos egiptólogos piensan que Smenkhkare y Tutankhamón fueron hermanos menores de Akhenatón y, por tanto, hijos de Amenofis III; otros creen que pudieron haber sido hijos del propio Akhenatón.
El faraón Akhenatón ha pasado a la Historia como el "faraón hereje" y como uno de los primeros reformadores religiosos, con claras tendencias monoteístas en torno a Atón (religión amarniense), a quien edificó numerosos templos por todo el país; entre ellos destacan los de Menfis, Heliópolis, Elefantina y Nubia.
Aparte de éstos, se conocen otros ocho templos de su primera etapa de reinado que se construyeron rápidamente, mediante la técnica de bloques en serie (los talata), de los cuales han llegado más de 50.000.
El rey tuvo aficiones literarias, y fue probablemente el autor de un hermoso Himno a Atón que hizo grabar en todos los templos de Tell el-Amarna y que incluso se fijó en la tumba del precitado Ay, el padre de Nefertiti y más tarde rey.
Asimismo, en su reinado el Arte egipcio adoptó nuevos cánones estéticos (busto de Nefertiti del Museo de Berlín, coloso osírico de Karnak, pareja de Akhenatón y Nefertiti, torso de princesa), a los que no fue ajeno el faraón, que tuvo notables aptitudes plásticas si hemos de creer a su arquitecto Bek .
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La plástica y figuraciones pictóricas de Akhenatón, que lo representan bajo evidentes aspectos andróginos, ha sido evaluada de modo muy dispar.
Para algunos, obedecería a la nueva concepción artística del propio rey; para otros, sería prueba inequívoca del llamado "síndrome de Fröhlich", enfermedad que pudo haber padecido en sus últimos años de vida.
Akhenatón fue enterrado muy probablemente en El-Amarna, pero su momia no ha sido encontrada.

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El niño Faraon
Tutankamon




TUTANKHAMON



Duodécimo rey de la XVIII dinastía egipcia, que accedió al trono tras la muerte de Akhenatón (Amenofis IV), por hallarse casado con una de las hijas de aquel rey y de su esposa Nefertiti.
Algunos especialistas pensaron que Tutankhamón había sido hijo de Amenofis III y de Tiyi , por lo que sería hermano menor de Amenofis IV.
Hoy se argumenta, de acuerdo con estudios serológicos y osteológicos, que fue hijo de Amenofis IV y de Kiya , la cual murió al darle a luz.
A la muerte del "faraón hereje", Tutankhamón -que se había hecho llamar Tutankhatón con motivo de la religión amarniana- ocupó el trono dado su matrimonio con Ankhesenpaatón, la hija de Akhenatón, y por lo tanto, hermanastra suya.
Sin que sepamos cuándo, volvió a la disciplina del culto a Amón , tomando como nombre de coronación el de Nebkheperure.
De su corto reinado (murió a los 18 ó 19 años, y el poder lo había alcanzado a los 9) no se sabe prácticamente nada.
Se conoce, sin embargo, el Decreto de Restauración emitido en Menfis, por el que se autorizaba la vuelta del culto a Amón (Estela de cuarcita hallada en Karnak y hoy en el Museo de El Cairo), y también parte de su política de construcciones (en Luxor y Karnak, sobre todo).
Su corto reinado estuvo controlado por el general Horemheb y por Ay , lugarteniente de los carros y "Padre del dios".
Asimismo, ejercieron su influencia los visires Usermontu y Pentu, el tesorero Maya y el jefe militar Nakhtmin .
La inesperada muerte de Tutankhamón sobrevenida, tal vez, en Menfis, en donde radicaría la capitalidad del país, a causa de una caída o por la herida de un arma (algunos egiptólogos piensan que pudo morir violentamente), o también por una enfermedad, planteó serios problemas de sucesión.
El rey no había dejado descendencia (aun cuando en su tumba fueron hallados dos cadáveres de recién nacidos) y por ello su viuda, llamada entonces Ankhesenamón, hubo de escribir al rey hitita Suppiluliumas I solicitándole a uno de sus hijos para casarse con él y trasmitirle así los derechos al trono egipcio.
El príncipe hitita sería enviado a la Corte, pero fue asesinado.
La viuda se casó con Ay, el "Padre del dios".
Tutankhamón ha pasado a la Historia por el hallazgo de su famosa tumba que se hubo de preparar muy rápidamente- en el Valle de los Reyes, descubierta en 1922 por Howard Carter, con fabulosos tesoros.
El hecho de haber quedado la citada tumba por debajo de la de Ramses VI permitió que llegara intacta, aunque con señales de violación, a nuestro siglo



HOREMHEB


Último rey de la XVIII dinastía egipcia, sucesor de Ay en el trono.
Quizá fue originario de una familia noble de Hutnesut, metrópoli del nomo 18 del Alto Egipto, y comenzó su carrera como militar, alcanzando el grado de general bajo Akhenatón (Amenofis IV) en justo premio a sus brillantes campañas de Palestina, que le granjearon gran fama.
Inició su carrera política bajo Tutankhamón y progresivamente fue adquiriendo cargos y honores hasta alcanzar el trono egipcio (con ayuda del clero de Amón a la muerte de Ay, personaje que, casado con Ankhesenpaatón , viuda de Tutankhamón, no había tenido descendencia de ésta.
Su legitimidad al trono le vino dada por la princesa Mut-nedjemet , probablemente hija de Ay y cuñada de Akhenatón, a la que tomó por esposa.
Una inscripción en una doble estatua, conocida como Estatua de la coronación (de granito y de 1,29 cm de altura, hoy en el Museo de Turín) ha transmitido, aunque fragmentariamente, la ceremonia de su entronización en Tebas, y en la que, con el nombre de coronamiento de Djserkheperure Setepenre, figura su futuro programa político.
Al comienzo de su reinado, y tras perseguir la memoria de Ay y apartar de la milicia al general Nakhtmin , cuyo recuerdo también intentó eliminar y con quien había mantenido fuertes tensiones políticas, promulgó un Decreto que grabó en una gran Estela hallada en el décimo pilono de Karnak, instrumento jurídico tendente a cortar el abuso de magistrados, soldados y funcionarios de hacienda.
Asimismo, reestructuró el poder religioso y volvió a la más escrupulosa ortodoxia del culto a Amón y controlando la economía de los templos.
Incluso la cronología de su reinado la hizo comenzar a partir de Amenofis III , intentando así suprimir el período amarniense.
Asimismo, desmanteló buena parte de las construcciones de Akhenatón, reemplazó el nombre de Tutankhamón en las estatuas y monumentos de este faraón por el suyo propio y se esforzó en borrar el recuerdo tanto del joven faraón como el de su sucesor Ay.
También la milicia, a la que concedió gran importancia (los militares participaron en los tribunales de justicia), fue regulada y dividida en dos grandes áreas coincidentes con el Alto y el Bajo Egipto.
En política exterior, Horemheb fue consciente del poder real de su país y no entabló luchas de conquista, sino que controló la influencia egipcia en Siria (luchas contra las tropas hititas de Mursilis II ), Palestina y Fenicia.
Horemheb realizó notables construcciones, destacando entre ellas las de Karnak (sala hipóstila del templo de Amón, serie de tres pilonos), las de Nubia (speos en Gebel Silsileh y en Gebel Adde), o las de Menfis (recinto de Ptah). Al no haber tenido heredero que le sobreviviese -su esposa Mut-nedjemet había tenido trece embarazos fallidos y había muerto a consecuencia de un parto, y de Imenia tampoco los había tenido-, Horemheb transmitió el poder a otro militar originario del delta, llamado Ramses .
Horemheb se hizo enterrar no en la tumba que se había comenzado a construir en Saqqara cuando era general y en la que se sepultó a Mut-nedjemet -tumba redescubierta en 1975-, sino en una que preparó después en el Valle de los Reyes, dotándola de ricos relieves policromados y de un magnífico sarcófago de granito rojo.
Se ignora el número de años que reinó, a pesar de tenerse referencias a un año vigésimo séptimo de gobierno.



SETI I


Segundo rey de la XIX dinastía egipcia, hijo y sucesor de Ramses I , que lo asoció al trono.
Manetón lo denominó con el nombre de Sethos y le asignó 51 años de reinado, cifra totalmente inverosímil.
Hoy se tiende a evaluar su reinado en quince años y algunos meses.
Dada la paz interior que disfrutaba Egipto gracias a la política de Horemheb y de Ramses I, Sethi I, que como nombre neswt bity tuvo el de Menmaatre, pudo dedicarse al exterior para así restablecer el pasado poderío egipcio en las zonas asiáticas.
Los muros externos de la gran sala hipóstila del templo de Karnak permiten conocer las campañas de tal rey. Ya en su primer año de gobierno efectuó un ataque contra los beduinos shasu que se habían apoderado de diferentes fortalezas egipcias.
Pudo también deshacer una coalición de amorreos y arameos y llegar hasta Tiro.
Reprimió en esta primera campaña una sublevación de habiru (Estelas de Beth-Shan).
La segunda campaña se centró en asegurar los puertos marítimos del país de Amurru, tras lo cual penetró en el interior de Siria.
La tercera la dedicó a alcanzar la plaza de Qadesh sobre el Orontes, enfrentándose aquí por primera vez ejércitos egipcios e hititas.
Combatió luego contra los libios que causaban altercados en la frontera occidental de Egipto, y contra los nubios de Irem (Estelas de Amara, de Sai y de Sayala)
. Su última campaña militar la dedicó a expulsar de la zona de Qadesh a las tropas hititas. Sethi I fue también un faraón constructor: levantó un magnífico templo a Amón y a otras divinidades en Abidos, restauró obras en Tebas (sala hipóstila de Karnak) y Heliópolis y construyó un palacio en Avaris.
Entre los personajes de su época hay que citar a los visires Nebamón y Paser, al Jefe del harén real Hormin y a los Virreyes nubios Iuny y Amenemope .
Su templo funerario lo situó en Gurna y su tumba -la más grandiosa (más de 120 m de longitud) y bella (riquísimas pinturas y relieves con variedad de temas)- en el Valle de los Reyes. Antes de morir había asociado al trono a su hijo Ramses II , tenido de su esposa Tuya , por lo que la sucesión se efectuó sin ningún tipo de problemas.
La momia de Sethi I se encontró en el "escondrijo" de Deir el-Bahari.














RAMSES II


Tercer rey de la XIX dinastía egipcia, hijo y sucesor de Sethi I , quien lo había asociado al trono, y de su esposa Tuya .
Ramses II, calificado como "Sol de todos los países", "Imagen perfecta de Re" y "Glorioso sol de Egipto", fue sin duda uno de los más importantes faraones egipcios, educado conforme a su rango y bajo el ideal de la grandeza de las Dos Tierras.
Fue excelente cazador (abatió un número fabuloso de leones) y sobre todo un gran constructor, además de un excelente militar y político.
No dudó en fundar diversas ciudades por todo el país que llevaron su nombre, siendo la más famosa la de Pi-Ramses, situada en un lugar estratégico (hoy Tell ed-Daba) y en la que instaló su residencia.
Su política exterior la centró en el mantenimiento de la hegemonía egipcia, tanto en Nubia, a donde dirigió diversas campañas militares (Beit el-Uali), como en la frontera del delta, amenazada por las primeras incursiones de pueblos extranjeros -los sharden- precursores de los Pueblos del Mar, y que pudo contener, incorporándolos a continuación en su ejército.
A ello siguió una primera campaña por Siria que lo llevó a Canaán, Tiro y Biblos.
Desde aquí pasó al país de Amurru, sorprendiendo a su príncipe Benteshina que, unas veces aliado a los hititas y otras a los egipcios, intentaba obtener beneficios de su supuesta neutralidad.
Al siguiente año, Ramses II alcanzó Qadesh, junto al río Orontes, lugar en donde se enfrentó a las tropas hititas dirigidas por su rey Muwattallis , en una celebérrima batalla de indeciso final (de hecho, Ramses II no pudo tomar la ciudad), cuya memoria ha llegado a nosotros en el famoso Poema de Pentaur, que hizo grabar el rey egipcio en diferentes lugares para su divulgación.
A aquella batalla siguieron otros combates esporádicos en Ascalón, Kerpet, Merem, Sherem, Deper y Tunit, hasta que un tratado egipcio-hitita, firmado por Ramses II y Khattusilis III en el año 1268 a.C. puso fin a las hostilidades, y que conocemos por una versión hitita (escrita, sin embargo, en acadio cuneiforme), hallada en Boghaz-köy, y por copias egipcias (Karnak y Ramesseum).
Al cabo de varios años el tratado se reforzó con el matrimonio de Ramses II con una princesa hitita, hija de Khattusilis III, llamada Naptera y que tomó el nombre egipcio de Maathorneferure (Estela del matrimonio), completado luego con una segunda princesa hitita que pasó al harén real.
Asimismo, se preocupó de proteger la frontera occidental, limítrofe con Libia, para detener las incursiones de Meshuesh y de Libu, levantando para ello varias fortalezas entre Rakothis y la actual el-Alamein.
Los asuntos religiosos los dejó en manos del Gran sacerdote Nebunenef , persona de total confianza -quien veló por un prudente equilibrio de cultos- y los políticos en Paser , Visir del Alto Egipto.
Ramses II contó con no menos de ocho esposas oficiales:
Nefertari , la más amada y enterrada en el Valle de las Reinas, Iset-neferet , Bint-Anath, Meryt-amón III , Nebettauy, Henutmire , Maathorneferure -la hitita-, y otra segunda hitita de nombre desconocido, así como con un nutrido harén que le hizo padre de más de cien hijos.
Su larguísimo reinado (gobernó 67 años y murió a los 92) le permitió celebrar trece Fiestas Sed (la número catorce, a pesar de estar anunciada, no pudo llevarse a cabo) y emprender numerosas obras de construcción que, según ha revelado la egiptología, llevó a cabo mediante la apropiación de obras antiguas, la finalización de otras ya emprendidas y el inicio de nuevos proyectos.
Hay que citar el templo de Abidos, la sala hipóstila de Karnak, el pilono y el patio de Luxor y su templo funerario (Ramesseum), sin olvidar los edificios levantados en Menfis, Tanis, Pi-Ramses o los dos magníficos templos rupestres de Abu Simbel (uno dedicado al propio faraón, que se autodivinizó, y el otro a su esposa Nefertari) y que han sido trasladados de su lugar originario en 1964 y 1968 a causa de la presa de Assuán y las aguas del lago Nasser. Asimismo, del rey nos han llegado, además de una abundante documentación, varias de sus estatuas, siendo quizá la más interesante la conservada en el Museo de Turín (1,94 m de altura), que lo representa sonriente y ataviado con la corona azul (khepresh) y el cetro heka.
En Akhmim, a unos 140 km de Luxor se localizaron en 1981 y 1991 los fragmentos de dos colosos de Ramses II (uno de 8 m de altura) cubiertos de jeroglíficos, así como otro que perteneció a su hija y esposa Meryt-amón.
Todos ellos habían formado parte del monumental templo de Akhmim, cuyas ruinas están hoy cubiertas por las actuales casas de tal enclave.
Es también interesante el coloso (10,30 m. de altura) que de Ramses II yace en un palmeral de Menfis y que es uno de los 11 colosos que se habían destinado para el templo de Ptah de tal lugar.
Los restos mortales de Ramses II, llamado en su ascensión al trono Usermaatre Setepenre, fueron depositados primero en la tumba que se hizo en el Valle de los Reyes (todavía no excavada en su totalidad) y luego en la de su padre, en donde fueron saqueados y desde allí trasladados al "escondrijo" de Deir el-Bahari.
Su momia, universalmente famosa, se halla en el Museo de El Cairo.
Asimismo, ordenó disponer una monumental tumba -catalogada con el número 5- en el Valle de los Reyes con más de 60 cámaras para sus numerosos hijos, explorada en 1995 por Kent Weeks.
Algunos egiptólogos piensan que Ramses II, que empleó a hebreos para la construcción de su ciudad Pi-Ramses, fue el faraón del Éxodo, el perseguidor de Moisés , aun cuando la presencia de su momia indica que no pudo haber muerto en el Mar Rojo (si bien la Biblia no dice taxativamente que muriera el faraón).
Tampoco ha llegado ninguna inscripción o texto egipcio que aluda a tal evento. Numerosos personajes destacaron durante el reinado de Ramses II, entre ellos los Visires Paser, Kay, Rahotep , el Virrey Setau, los sacerdotes Nebunenef, Khaemuaset , Bakenkhonsu I y los generales Ramses-Nakht y Uriya.
A la muerte de Ramses II el trono pasó a su décimo tercer hijo, llamado Merenptah .





CLEOPATRA VII


Reina egipcia, hija de Ptolomeo XII y de Cleopatra VI , y mujer de extraordinaria inteligencia (hablaba varios idiomas) y belleza, conocida como Kleopatra Thea Philopator.

Controló Egipto desde el año 51 a.C. en que murió su padre, y gobernó el país junto con su hermano Ptolomeo XIII , de muy corta edad, con quien se había casado siguiendo así la voluntad de su padre.
Su gobierno se vio alterado por tres cortesanos intrigantes, favoritos de su jovencísimo esposo (Potino, Áquilas y Teodoto), que contribuyeron a enemistar a ambos hermanos.
Cleopatra VII, acusada de conspiración -de hecho quería gobernar sola- hubo de huir primero a Siria y luego, vuelta a Egipto, a reclutar en el delta oriental un ejército para enfrentarse a su hermano y esposo. Sin embargo, la presencia de Julio César en Egipto, triunfante de Farsalia, evitó el inicio de una guerra fratricida.
Reconciliados ambos hermanos gracias a César, los amoríos de éste con Cleopatra VII y el hecho de tener retenido a Ptolomeo XIII motivaron, entre otros factores, el nacimiento de la llamada Guerra de Alejandría, en la cual murió Ptolomeo XIII.
Esta circunstancia le permitió a César hacerse dueño de hecho de Egipto, país que entregó a Cleopatra VII y a su otro hermano, Ptolomeo XIV , todavía muy niño, con quien Cleopatra VII, en el año 47 a.C., contrajo matrimonio por indicación del propio Julio César; sin embargo, aquel mismo año Cleopatra VII dio a luz a Ptolomeo XV , llamado Cesarión, tenido del romano.
Al año siguiente, a la llamada de César, que se había ausentado de Egipto, Cleopatra VII marchó a Roma, en donde fue acogida con su hijo y ambos fueron reconocidos aliados de Roma.
Incluso se llegó a erigir una estatua de oro con su efigie en el santuario de Venus Genitrix.
Asesinado César, en el 44 a.C., Cleopatra VII hubo de retornar a Egipto, en donde no dudó en envenenar a su esposo y hermano, Ptolomeo XIV, de 15 años de edad, para dejar así el camino libre a su hijo Ptolomeo XV, a quien hizo corregente.
Enamorada luego de Marco Antonio, con quien se había encontrado en el año 41 a.C. en Tarso de Cilicia, adonde había acudido para felicitarle por sus victorias, iniciaría con él una relación amorosa que finalizaría en matrimonio, en el año 37 a.C., y fruto de la cual serían varios hijos (Alejandro Helios, Cleopatra Selene y Ptolomeo Filadelfo).
Cleopatra VII fue proclamada en el 35 a.C. Reina de reyes, y recibió entonces numerosos territorios por parte de su esposo romano, que la reina repartió entre sus hijos. Armenia, Calcidia, Celesiria, Chipre, Fenicia, parte de Palestina y de Arabia pasaron a engrosar los territorios del Egipto ptolemaico.
Al año siguiente fue incluso deificada con el nombre de Nueva Isis, y Marco Antonio pasó a ser su pareja divina como Diónisos, hecho que fue motivo de que se acuñasen monedas con sus efigies.
La concesión de las tierras por parte de Marco Antonio a Cleopatra VII y sus hijos molestaron a Octavio Augusto (con cuya hermana, Octavia, se había casado Marco Antonio) y le llevaron a la guerra que terminó con la batalla naval de Actium (31 a.C.) y con el posterior suicidio de Marco Antonio en Alejandría. Cleopatra VII ofreció a Octavio Augusto, que había llegado también a tal ciudad, compartir el poder, ofrecimiento que fue rechazado.
Ante la expectativa de caer en manos del romano y de que aquél la exhibiese en su comitiva triunfal a celebrar en Roma, Cleopatra VII optó por suicidarse mediante la mordedura de un áspid -de acuerdo con una de las leyendas más acreditadas- junto con sus dos sirvientas Iras y Carmión.
Octavio Augusto mandó matar poco después a Ptolomeo XV y llevar a Roma a los hijos de Cleopatra VII, tenidos de Marco Antonio.
Cleopatra VII es conocida físicamente gracias a diferentes acuñaciones monetales, donde aparece tanto en solitario como en compañía de Marco Antonio, así como por los bajorrelieves del templo de Hathor en Dendera, en cuyo muro sur aparece junto con Cesarión.